Temor al olvido






 Tulipanes creciendo bajo el potente quemar del sol, ventiscas torrenciales atormentando el dormitar en una morada estrecha, el anidar de las mañanas secas entorpeciendo el sueño que simula la muerte, la muerte total ante los ojos de la gente; ese perturbador movimiento que te trae de nuevo a la vida y te saca del descanso total, devolviendo tus desdichas , penumbras y tristezas, despojando la insensibilidad de un mundo que no se asemeja al sufrimiento, sino al total letargo de las dichas y las tristezas, de las ilusiones y las decepciones; nada existe y nada yace, nadie se aleja… nadie te espera, hasta que el abrir los ojos te topa con la realidad certera de la soledad y de la carente monotonía que cada día se avecina.


Carencia del sentido, un palpitar descoordinado y desafinado con el entornar…  entonar de la existencia, solo envejece el retumbar del corazón que se asemeja más a un himno, dedicado a la tristeza. Cólera profana que asedia hasta lo más certero, un respiro bastaría para dejarlo todo y desvanecerse entre los ojales marchitos que se dibujan entre el barro espeso.

¿ que te roba las ganas de continuar luchando si consideras que se ha otorgado un regalo que no has anhelado? o... mejor aún , ¿que le daría vida a una sonrisa y te motivara a regresar a todo lo que has añorado? ¿Cómo continuar si nadie te está esperando?
No es el consuelo que se asoma ingenuamente a fulminar las decepciones de tu vida ,apresando la desdicha que acumulas con recelo; no es el consuelo efímero el que determina cuantas ganas hay en tu mirada ya que no hay visión en ninguna clase de objeto; el ver cómo te fallan y tu inocente marcha hacia el purgatorio avanza sin ningún recelo, sin ningún brillo, o cualquier sustento; una larva que carcome tus intenciones lúgubres por continuar en un sendero el cual no tiene ningún destino, y si lo tuviese este no tendría ningún sentido en algún recuerdo.

¿por que corres , si el afan te separó del miedo? ya no hay temor por que todo lo has venido perdiendo, el desgaste te lleva a un manantial de incertidumbres que poco a poco se convierten en tu reflejo; te preguntas constantemente "el por qué no me atrevo" pero de que serviría atreverse si no se encuentra en ello ningún sentimiento férreo.

Hasta este punto cualquiera diría que soy un mar de reniegos, que no me basta con quejarme tanto sino que también insisto en vivir en un tormento y es que insisto en el reniego por que tal vez así la atención se apodera de los pocos que aun frecuento; pero si cuestionarse sobre la propia existencia noche tras noche no es encontrar razones para creer que aun se sigue existiendo, que haría mas palpable el hecho de que estoy pisando la tierra y no la mas frio asfalto de algún averno; no es quejarse ni ninguna clase de lloriqueo, es la pintura hecha palabras de lo que se convierte en mi día a día para hacer libre cada uno de mis sentimientos, Aprovechar la luna para aullar de desconsuelo, y gritar si es necesario ante todo tipo de desespero; cabalgar hacia las estrellas para comprender que soy una migaja en el universo y que no hay manera de entender mi asedio porque ni siquiera yo me comprendo.

Reluciente destello de la noche , labra una torre en mi nombre por si me pierdo en el tiempo; temo a ser olvidado si algún día desaparezco; recobra en el pensamiento de mis deseos hambrientos la capacidad para no irme enloqueciendo, que en la cúspide del eterno firmamento encuentre la salida a este maldito infierno, de entenderlo todo pero no saber nada al mismo tiempo, de quererlo todo pero no tener fuerzas de procurar hacerlo. Guía mis pasos al final de este cuento, que la brújula me oriente hasta llegar a mi cuerpo, y poder tocarme y sentirme por completo, que las voces de mi mente no me hagan entorpecer mi andar hasta sentir que me estoy hundiendo.

Es el pozo del recuerdo el que me mantiene despierto, y es que el dicho dice que el que no se olvida no está aún muerto; es la llama de la vela que se enciende cada vez que siento que no me miento, que alguien me espera detrás de la puerta si algún día tardo en entrar como siempre lo he venido haciendo; pero tal vez no hay nadie a quien le importe lo que me pase en esta selva , que podría alejarme ahora mismo o ser arrastrado por un cráter inmenso, nadie lo notaría porque para nadie he venido a terminar su relato incierto.



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