Quien iba a imaginar que en el suplicio encontraría la
calma, toda fuente de creatividad vacilando entre las huestes del vacío
errante, una calma absoluta al dejarme descansar sobre la cuna de lo infame, al
dejarme llevar por la marea intachable; culminando honores o tal vez aceptando
sin vacilaciones; congenian todos los tiempos en un solo instante , una banda
sonora para el último aliento, un paradigma hecho carne con tan solo un
pensamiento; verberando súbitamente recorriendo un pasado que recorre por un
instante, un parpadeo, un recorrido fugaz y flameante... danzando
en la aurora hasta convertirse en polvo… hasta estallar en éxtasis sin ninguna
deuda al destino, sin ningún compromiso, sin esquirlas que corten mis pasos
hasta terminar impedido; tan solo un aullido que resuena en el final de los
tiempos, el fin de todo pensamiento, el inicio de una vida que brota al dejar
morir una estrella en el firmamento.
El purgatorio no es más que el castigo que nos damos en la
memoria intransigente, memoria tortuosa aplacándonos en el delirio; es el
retumbar de nuestros errores resonando entre los muros como castigo, y es que
si pensamos que hubiesen otros mundos, donde elegimos correctamente los
designios, un resultado como lo anhelamos, una victoria ardua pero acertada y
sin atisbos, acompañando una melodía que denota juventud eterna, aquella que no
nos ve arrugar jamás a pesar que seguimos moliendo nuestros cuerpos como si
estos fuesen inmortales, haciéndolos indolentes a pesar de que ya estemos
podridos.
Inmolando la desdicha , depurando el sufrimiento, acariciando
la amargura sin saber que estamos haciendo; como una obra de arte queriendo perfeccionar
sus pinceladas, siendo un vagabundo errante en busca de la eternidad en su
retina, colmando con la ebriedad de poesías que acompañan sus frios , solo ante
la fiera del mundo que consumía sus rutinas; una velada fulminante ante los
deseos del critico, una luz que se postra ante el hombre que da apertura a la
función flaqueante, una función que finalizó sin haber empezado, un escenario
sin artistas que interpreten tan desdichado recital flotante... ¿quién osaría a
proclamar tan lamentable obra en los confines de lo perfecto, en la vida incorruptible
de una sociedad desfasada en la apariencia, desbordada en eufemismos, siendo
así el profano que acaba con una falsa belleza y a a luz de un perfecto orden
implacable da comienzo?
vehemencia ante lo prohibido, palpito , pasión y gloria hacia
la guerra contra uno mismo, yendo más allá solo con su delirio, la perfección
del ser, en este mundo podrido.
Coraje es necesario para tan solo seguir viviendo y solo
desafiando a la muerte se puede seguir existiendo, retando al tiempo,
esculpiendo sobre el pavimento, un amanecer tranquilo después de haberlo dado
todo creyendo ser héroes en una historia sin prefijos
Una historia mal contada, una historia con miles de enemigos,
una competencia interminable teniendo celos hasta de uno mismo; el cansancio
exaspera hasta dejarnos en el olvido
entender que no somos nada , y estamos al borde del delirio.

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