Leer acompañado de :
V
«Las tormentas hacen que los árboles tengan raíces más profundas».
Dolly Parton.
Después
de la tormenta viene la calma.. pero, después de la calma viene la tormenta; en
el momento menos esperado y cuando menos nos sentimos preparados; el ser humano
está sujeto a los hilos de un destino el cual queremos desafiar bajo la
voluntad desenfrenada que surge bajo nuestro nacimiento, se revela así misma y
con el pasar de los tiempos como herencia de nuestro emprendimiento...en la búsqueda
de la verdad, de nuestra estirpe , del odio y el enfurecimiento; sin embargo en
la etapa de citrinitas para el alquimista es otro caso y así mismo debemos
aceptarlo como la caída que se forma después de encontrar la una cima falsa que
solo durará un buen rato.
Como comprender que estoy limpio de todo el lodo que me acobija si en asfalto
jamás al besar el suelo comprendí que tanto hacía falta para sacar este veneno,
veneno que me acechaba y que como una ilusión se alejaba; quemar toda impureza
que se me mostraba como el ego, pero no estaría completo si la espada no se
forja, ni se endurecen las vasijas de hierro; encontrándome bajo el tedio de
sentirme nuevamente bajo lo más deplorable y hondo, un estupor que me conduce a
otra muerte pero llevada a un nivel extremo.
Vuelve a purificar mi cuerpo, el caos destructivo se manifiesta como una espina
que me engulle; solemne castigo divino atraviesan mis latidos, todo se detiene
en la miseria que contempla este letargo maldito, donde no pasan las horas y el
tiempo solo ocasiona mas hambre que el resonar de la aurora indicándome el
siguiente pasaje.
No hay puertas abiertas en el laberinto infernal de la mente, donde el sollozar
de mi alma sumerge mis penas el pecado impuesto por mis penas se vuelve cada
vez mas latente; es el ardor de la etapa mas toxica del azufre, quebrando mi
alma como si me derritieran mil soles.¿El vacio me arroja a la desgracia
nuevamente con que propósito? habiéndome sentido tan alto y cayendo como si mi
relato fuese un invento o un apócrifo.
Aquí siento librar mi batalla eterna, batalla contra mis demonios, sombras que
llevan mi rostro se hacen grandes y controlan mis miedos; derroche de temores ,
inseguridades y desenfrenos todos me atacan en un total infierno; me vi
engañado bajo un maya1., un velo que me hacia al pensar que ya todo estaba resuelto,
bajo un vislumbre de felicidad que se hacia enorme conforme sentía que se
desvanecía mi ego, pero mi ego fue la trampa al ver que puedo romperme con solo
elevarme un poco del suelo.
Sufro una batalla enorme por mi libertad, libertad a la que siempre que lo
pienso condeno, pero duerme en las mieles de mis deseos y mas ahora que la
siento tan lejos, libertad que suena como avaricia que en vez de denominarla
bajo esa palabra la llamaría tan solo como deseo, tan inalcanzable en su
definición y tan anhelada al soñar con la gran obra.
Y es aquí donde tendré que morir totalmente desapegarme a mi forma y mi materia
para hacerme un ser diferente, es aquí donde debo romper las cadenas que aun me
condenan o caeré en la locura , en el desespero y la hambruna; atravesando el
infierno se forja el mercurio en mi interior, aquí no se encuentra el titube,
no hay cabida a la duda; comienza mi proceso amarillo2. la luz de la llama
negra depurando como si quisiera erradicarme de la faz del universo,
desgarrando mis pieles que adornan mi malestar vehemente , lo que me hace mortal
, humano , lo que me hace menos fuerte...aquí me levantaré dentro de los
muertos encarando la mas espesa oscuridad que hay en mi mente.
construyo la imagen que yo deseo entre las moscas, se expande la energía de mi
voluntad que desde el caos prevalece para alcanzar una cruda victoria.
Confluyo con el caos de la tempestad aquel que no tiene forma pero, devora todo
a su paso para volver a su estado el que no tiene voz ni estrofas.
En mis designios fui engullido por la garganta del dragón y dentro de ella fue
quemado mi corazón, adoptaré su fuerza y la dominaré con el uso de mi razón
haré de esta guerra un campo dominado y conquistado en la impetuosa
tribulación, tribulación final que forja la llama del adversario, que se opone
a la dictadura injusta del impostor.
Después de la tormenta viene la calma.. pero, después de la calma viene la tormenta; en el momento menos esperado y cuando menos nos sentimos preparados; el ser humano está sujeto a los hilos de un destino el cual queremos desafiar bajo la voluntad desenfrenada que surge bajo nuestro nacimiento, se revela así misma y con el pasar de los tiempos como herencia de nuestro emprendimiento...en la búsqueda de la verdad, de nuestra estirpe , del odio y el enfurecimiento; sin embargo en la etapa de citrinitas para el alquimista es otro caso y así mismo debemos aceptarlo como la caída que se forma después de encontrar la una cima falsa que solo durará un buen rato.
Como comprender que estoy limpio de todo el lodo que me acobija si en asfalto jamás al besar el suelo comprendí que tanto hacía falta para sacar este veneno, veneno que me acechaba y que como una ilusión se alejaba; quemar toda impureza que se me mostraba como el ego, pero no estaría completo si la espada no se forja, ni se endurecen las vasijas de hierro; encontrándome bajo el tedio de sentirme nuevamente bajo lo más deplorable y hondo, un estupor que me conduce a otra muerte pero llevada a un nivel extremo.
Vuelve a purificar mi cuerpo, el caos destructivo se manifiesta como una espina que me engulle; solemne castigo divino atraviesan mis latidos, todo se detiene en la miseria que contempla este letargo maldito, donde no pasan las horas y el tiempo solo ocasiona mas hambre que el resonar de la aurora indicándome el siguiente pasaje.
No hay puertas abiertas en el laberinto infernal de la mente, donde el sollozar de mi alma sumerge mis penas el pecado impuesto por mis penas se vuelve cada vez mas latente; es el ardor de la etapa mas toxica del azufre, quebrando mi alma como si me derritieran mil soles.¿El vacio me arroja a la desgracia nuevamente con que propósito? habiéndome sentido tan alto y cayendo como si mi relato fuese un invento o un apócrifo.
Aquí siento librar mi batalla eterna, batalla contra mis demonios, sombras que llevan mi rostro se hacen grandes y controlan mis miedos; derroche de temores , inseguridades y desenfrenos todos me atacan en un total infierno; me vi engañado bajo un maya1., un velo que me hacia al pensar que ya todo estaba resuelto, bajo un vislumbre de felicidad que se hacia enorme conforme sentía que se desvanecía mi ego, pero mi ego fue la trampa al ver que puedo romperme con solo elevarme un poco del suelo.
Sufro una batalla enorme por mi libertad, libertad a la que siempre que lo pienso condeno, pero duerme en las mieles de mis deseos y mas ahora que la siento tan lejos, libertad que suena como avaricia que en vez de denominarla bajo esa palabra la llamaría tan solo como deseo, tan inalcanzable en su definición y tan anhelada al soñar con la gran obra.
Y es aquí donde tendré que morir totalmente desapegarme a mi forma y mi materia para hacerme un ser diferente, es aquí donde debo romper las cadenas que aun me condenan o caeré en la locura , en el desespero y la hambruna; atravesando el infierno se forja el mercurio en mi interior, aquí no se encuentra el titube, no hay cabida a la duda; comienza mi proceso amarillo2. la luz de la llama negra depurando como si quisiera erradicarme de la faz del universo, desgarrando mis pieles que adornan mi malestar vehemente , lo que me hace mortal , humano , lo que me hace menos fuerte...aquí me levantaré dentro de los muertos encarando la mas espesa oscuridad que hay en mi mente.
construyo la imagen que yo deseo entre las moscas, se expande la energía de mi voluntad que desde el caos prevalece para alcanzar una cruda victoria.
Confluyo con el caos de la tempestad aquel que no tiene forma pero, devora todo a su paso para volver a su estado el que no tiene voz ni estrofas.
En mis designios fui engullido por la garganta del dragón y dentro de ella fue quemado mi corazón, adoptaré su fuerza y la dominaré con el uso de mi razón haré de esta guerra un campo dominado y conquistado en la impetuosa tribulación, tribulación final que forja la llama del adversario, que se opone a la dictadura injusta del impostor.

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