Huir de la muerte es huir de uno mismo, revelarse ante los cambios que se cosechan en nuestro sendero es percibir la perdición inespera cayendo a un bucle infinito; hechos de polvo y luz deterioramos el placer de dejarnos acobijar por la transformación, la muerte misma, volátil luz de la Aurora , condúceme ante lo desconocido.
La muerte es nuestro encuentro con umbra1, es el poderoso encuentro con nuestro miedo interno, dónde el sol no inaugura ni la luna refleja el velo; solo estamos en el borde del abismo con nosotros mismos, nuestra parte más oscura, nos destroza la duda,hacernos cómplices del caos que nos vio surgir , someternos a la vergüenza haciendo de nosotros una penosa burla; encarar la sombra más espesa es aceptar el vacío, es colapsar dentro de lo indebido, abrir la llave de lo prohibido para someter la derrota de nuestro ser al fervor de ser un dios invicto.
De aquí parte la premisa a este primer capítulo que se revela ante nuestro espíritu, el paso más complejo al iniciado para dar rienda suelta al camino maldito; aquí surge lo impío en el nigredo encendido, el primer proceso depurativo entona con nosotros este himno:
Estrella sin luz visible, arranca de mí este luto impedido
Desecha la escoria de la ignorancia a través de este proceso depurativo
Desata en mi la prueba en la niebla espesa , donde los ciegos se guían por sus más profundos instintos
En el bloqueo encuentro el poder creativo ,en el proceso de melanosis2 rompo la ilusión del color vacío
En el desafío hierbe mi voluntad infernal indomable ,para templar mi carácter y la determinación dentro de este nuevo camino
Regenera mis ojos , adapta mis manos, destruye mi escencia mi renacer sobre las cenizas de los sordos
Llévame a lo hondo, volaré si es lo acordado, desgarra el invento yo crearé y lo haré desde cero
Poderosa iniciación impía , hábito que se construye con disciplina, desarrolla en mí los poderes de la alquimia
Sufriré el castigo si acaso no llego a ser digno
Es mi voluntad indomable que me hace volverme adicto, adicto a la sensación de elevar mi espíritu
En el negro mar de todos mis vicios, mi mente explota para dar fruto a mi yo más querido , sin ego y sin karma sin control del kenoma3 sólo bajo la luz de la vela donde me encuentro conmigo mismo
Promesa en sangre, ruta Que trae a mí la riqueza del desconocido pero con mil nombres se le conoce para traer la llama negra al niño perdido.
Así se presenta ante mí el primer atisbo, una daga envolvente que rompe las cadenas de todo lo aprendido, el despertar de un alma que se eleva en la oscuridad que busca la luz intensamente hasta este proceso poder finalizar.

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