Culpa


 







Carencia de ideas sostienen los hilos de esta innombrable morada, tapices fúnebres acarician el silencio esperando la puerta que abra y  
de inicio a una inolvidable velada, empezando de cero arrancando lo incierto, solo este personaje que terminó una historia triste, acribillando lo eterno , asesinando a lo imposible ; esperan los pesares a ser consumados por una perdurable risa en el firmamento , que caigan sobre los mantos para dar fin a su imperdonable sufrimiento; pecado infame que no perdona ni perdonará al pasar de los tiempos , la culpa es constante acobarda entre lienzos, lienzos de odio cultivando el remordimiento y la soledad misma toma forma entre versos... versos de amargura arrebatando preceptos, sembrando ceguera, reinando la duda, cayendo entre cientos. Ya no hay forma de salir de este inconmensurable y vacuo abismo profundo en el que se sumergen las lujurias que llevan hasta el final de los tiempos; ya no hay calma que evada la realidad a la que se suelen dedicar los pasos sobre el cemento, tampoco hay luces que alivien las lágrimas que caen seguidas de total sufrimiento.

Canto a la muerte que arranque sobre los mares saturniales de la destrucción profana,  todo daño causado en la apatía y la soberbia de pasos mal andados, que depuren con fuerza las sombras que me conectan con este apego a la materia y todos sus daños; creyendo en el fervor de un mundo más allá un rocío liberador a esta guerra interna , guerra que aplasta mis suplicas y  lleva a una depresión desdichada y funesta. 

Pero que es ser culpable si este es un sufijo más de esta entrañable obra a la que llamamos existencia, no existiría esta si nos valiéramos siempre por el egoísmo absoluto y nada más importase a esta vida a la que  tratamos de coexistir sin evidencia; que es la culpa si somos un saco de preceptos vacíos marcados por sociedades en obras inconclusas, que nos atan a unas leyes que solo convienen a quienes no pueden sentir esta misma pena que se niega a escuchar las otras bullas; un montón de papeles que hacen con nosotros lo que le que quieren y a la final somos solo un código de donde algún día no existiría ni una huella.

Mordería la paz y la calma en plenitud si solo valiese a lo que uno pugna , que las acciones no lastimasen a otros y que las acciones de nuestros errores no trajeran consigo una pena más en la penumbra ; allí no habría que recurrir al remordimiento como si este nos tranquilizara el alma , sumergiendo nuestros pensamientos en la desdicha de otra sala, porque al final quien mas maltrata su pueril conciencia es uno mismo al destruir otros mundos en la inocencia de no parar tempestades vecinas ,y cuando menos nos damos cuenta las luces de nuestro entorno todas se apagan y estas no avisan, rompemos los sueños ajenos nos hacemos villanos en la historia de una mente amiga.

Comentarios