Sollozan como bucles las lágrimas avalanchadas por odio, bala insoportable que se atasca sobre los Robles de una vida en el engaño y en las ilusiones, tradiciones marchitas por la implacable lanza en los cambios de los tiempos; nubarrones turbios que encadenan los acres que vieron crecer al hombre indefenso.
Catarsis ambivalente colmando el devenir de nefastas erupciones, apaciguando los suelos, tempestuosas flamas que Colman los truenos y estallan en tierras y áridos terrenos; no queda nada bajo la tormenta ni tampoco bajo el desespero; impetuosas luchas acribillando a los héroes en su gloriosa marcha hacia el mismísimo infierno. Bellísimo entonar de las trompetas avisando el devenir a un preludio del eterno tormento, pasarán mil noches hablarán los reyes de sus hazañas majestuosas, sentados entre cadaveres que en sus tronos revelan una interminable lucha sin luz ni sombra, sin ningún lugar tranquilo... inquebrantable desvelo, hasta que los susurros apaguen las luces, que en llantos se enfrascan escribiendo en la arena los nombres de sus titánicos monarcas en sus más obscenos aposentos.
Dioses del perpetuo placer a travez de los tiempos, calmen las aguas con vino hervido para absolver las almas aléjenlas de este perpetuo martirio,;dioses que observan el lúgubre destino de la mente encaminada al desespero en el vacío, absuélvanme a los locos de su delirio, curen los pastos quemados por las cicatrices de tiempos que deberían quedar en el olvido. Dioses de los mil tiempos que observan los juegos de los hombres manchando en sangre el ropaje de sus enemigos, acompañen en la penumbra al hvareno que debe afrontar la oscura niebla en su insesante navío.
Mente inquietante que lucha por ser iluminada, encuentra la paz en medio de esta incesante guerra, que encuentres la sabiduría y la rectitud en esta indefinible contienda ;veneno despiadado, licor de la muerte, fuente del desquiciado aroma en un sin fin de infernales remolinos, clavan sus torrentes caóticos sobre los pensamientos y en los vicios, necesito encontrar la calma a este odio empedernido que me consume entre las sábanas de un mundo perdido; no hay manera de detener este tren maldito, el colapso es inminente para darle fin a todo lo que está podrido.
No hay esperanza ni voz que escuche, no hay potestad que detenga el final apocalíptico de este pueblo inadvertido, no hay lanza que cruce la niebla en la consciencia de los hipócritas peregrinos, moviendo las fichas en su cruel partido.
Tu caminante errante que vas en contra de la corriente, enfrenta con vehemencia a tu implacable enemigo, no existe depresión que corrompa tus pensamientos, ni fuerza que invada tus dominios, clama con fervor en el nombre de todos tus sueños muertos que con astucia exaltas tu victoria sobre el espectro que obstruye tu camino.

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