tierras fantasma conciben el mundo, lo ven brotar entre los escombros de la inexistencia, siniestras sombras se asoman sutilmente para ver nacer del hierro, la voluntad de los dioses, el veredicto de la era de la destrucción, el final en un parpadeo, arrasando vorazmente con las suplicas as de la humanidad, no queda nada, nada nos salva de nuestra disipación ennegrecida por los mas bajos pensamientos, coléricos murmullos descienden a la peste colérica acribillando la vitalidad de un héroe retornado a su útero.
Leyendas muertas, deplorable progreso que antecede al valor humano, el crepúsculo que da vida a las flores danzarinas de la creación, donde yacen los laureles de la victoria, la luz que encamina a quienes son liberados por la pesadilla de la decepción , burla inocua pero mortífera en sus legados en el tiempo, tenebroso despertar, lucidez cultivada por los ancestros... nada queda, nada vuelve, todo avanza, nadie siente.
caballos ardiendo cabalgan en marcha a la tempestad venidera, no hay retorno si no es elevado por la consciencia iluminada mas allá del cosmos, se acerca el martillo descontrolado que arrasa de polo a polo con todo a su paso, no hay forma de escapar de la inevitable melodía de la devastación.
Todo pasa en la mente en un segundo, cada instante impecable en su corte y su frialdad desborda el sangrado de la auto aniquilación del ser, llevados por el ego iracundo, erróneo en sus objetivos, turbulento hechizo de ilusiones y pesadillas; plagas malditas anidadas en los pensamientos, contaminadas ideas de intranquilidad constante, vibraciones anuladas por las mas bajas notas de la canción, aves lúgubres acompañan la sentencia a la condena eterna, condena que llega en un segundo y se desvanece en ese mismo augurio, todo es constante y nada pasa ante los ojos de los mortales.
nada pasa... nadie sabe....
nadie comprende el encierro entrañado por la misma daga de la incertidumbre, el puñal marcando la hora de cuando será el ultimo minuto, que será de nuestra ultima hora; como azotar los vientos con la tranquilidad si mil infiernos arden dentro de la misma cabeza... no hay escape, no hay como huir de la muerte en vida, no se puede vencer a la desesperación constante cuando el cobarde yace en el mismo cuerpo de quien decidió marcar la linea, y luchar sin prisa, correr hacia la cima.
¿Cómo aniquilarlo?
como apartar el hecho del ser humano, de sentir que estamos fuera del confort, del calor y la calma, y terminar abasteciéndonos por todo el pánico de la existencia, cerrar las manos y hacer un muro con nuestros ojos , seguir viendo como todo se desborona bajo las pisadas de nuestros temores hechos dolor y llanto, buscando la salida al laberinto en miles de vidas queriendo gritar y el sonido de nuestras voces es el llanto de un niño que jamás consiguió crecer ni salir de la cueva donde la luz cegaba sus ojos.
ver los rayos del sol directamente y enceguecerse con que jamás sucede nada y las luces de la mentira brillaran para hacernos pensar que vivimos para un día a día, vivir para morir, morir e intentar vivir eternamente, un ciclo que silencia nuestros sueños hasta no sentir en lo absoluto y vivir en lo absurdo.

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