Desgarradores recuerdos consumen su alma, la penumbra de su felicidad se fue desvaneciendo en infinidad de lágrimas violetas, que vuelan como mariposas de matices oscuros dentro de tortuosas tormentas; un cristal haciendo de cárcel y destruyendo anhelos, convirtiéndolos en la lluvia que dobla sus alas y silencia sus murmullos, cruzando sus mejillas sujetas de una suavidad impecable que se deforma con el devastador corte de los actos más crueles a los ojos de la inocencia, a los ojos de la cruel realidad angustiante y cruda vida haciendo materia su inconciencia.
Perpetrando la ira
y el dolor dentro de sus venas heladas, acumulando los más hostiles odios
anidando indescriptibles ansias, sombras opacan su reflejo de niña en los
solemnes vidrios de las tardes de lluvia y las noches de flagelación absoluta, esas
fueron las noches de completa tristeza. Cultivando la desdicha en su tez
desnuda, contusiones en su espíritu, terminaron dejando huella, ya tiene una
edad distinta a la cual su cuerpo demuestra , concede los sueños a la
inexistencia donde su tesoro de pequeña la llevara al escondite mas profundo
donde nadie jamás podrá alcanzarla, corriendo por bosques que la alejen de su
hora de la siesta.
Buitres corruptos engangrenan
las cicatrices acorazadas en lo profundo de su piel maldita, donde la suavidad
de sus extremidades son penetradas por la hostilidad perversa de un familiar
sin sevicia ni flaqueza.
Pobre niña que
fuiste abusada, cambiando las caricias de un padre por la enfermedad
imperdonable de alguien que suponía amarte; cálidas caricias malintencionadas,
dolorosas palabras terminadas en unas manos marcadas, manos que terminaron quedándose
en el transcurrir del tiempo indefinido y que se dibujan cada vez que el
recuerdo insistente …se posa en la memoria dañada bajando debajo de tu falda y haciéndote
sentir insuficiente.
Las garras del
destino ahorcaron sin misericordia todos los años mas bonitos, estrangulando
con estupor los cielos despejados desdibujado tu sonrisa y destrozando tus
limpios vestidos.
El pasar de los
años entorpeció tus tristes pasos inexpertos en este camino de desdicha que se
te fue marcado con sevicia y con el resentimiento de rostros malditos burlándose
de como sobrevive día tras día una flor marchita ; el pasar de los años está
vez supieron como fallar, y el tiempo no pudo evitar que la herida no dejara de
sangrar, ambos se confabulan en la infinidad , se amontonan como plaga
contaminada sobre los riscos de tu libertad; cárcel de desquiciados terrores
amueblan los pasajes de recamaras de tortura y el demente llanto de la
ingenuidad cortados por una cara que jamás regalaría una verdadera felicidad.
Sentimientos
reprimidos, algunos llantos dormidos, hoy escribo por ti para liberar todos
estos espectros sumergidos en lo profundo de tu vitalidad; palabras consumidas,
caminos perdidos, los anhelos se vuelven polvo en los suelos de callejones
perdidos; fragancias podridas, significados dormidos... golpes en el pecho que
jamás te harán ser la misma, y entre lágrimas le darás forma al recuerdo de la fría
perversidad.
Malditos los aires
que construyen la felcididad de los amantes, ellos conocen un amor que no
conoces por culpa de la violación de tus labios fugaces; que la tempestad
arrebate la calma de los jardines con los que soñaste, que se inunden las
tierras con las que alguna vez soñaste, allí donde florecen los lirios
amarillos que un día en tu cuaderno dibujaste, ya nadie merece lo que en tu
belleza atesoraste, por que el sufrimiento que te otorgaron como bendición por
los titanes tu te llevaste.
La vida es un
juego, las cartas dan vueltas en el inmenso tablero, las picas se entierran
entre corazones pasajeros; la vida es un juego y solo vence quien mantiene los
ojos clavados en el indestructible desvelo. Es la iniciación de fuego la
purificación en el vacío, un nuevo comienzo, un placer infinito. Bienvenido sea
el juego que te ha vuelto de piedra y te ha dejado en el destierro, porque allí
en los oscuros valles has sabido lanzar las cartas en este temido juego, juego
de aniquilación, destrucción y deseo, deseo que acobijan tus días para
encontrar la calma eterna que te devuelva lo que te pertenece por derecho...
Tu voz interna, tu
humilde anhelo.

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