Recomendado leer con:
La vida humana se parece a un camino cuya salida es un precipicio
horroroso; nos advierten de ello desde los primeros pasos; pero el decreto está
ya pronunciado: es preciso adelantar siempre sin poder retroceder.
Es probable que ya no tenga mucho sentido que leas esto, ya que si lo estas
leyendo es porque yo ya habré dejado este plano para contarlo; aun así debo
dejar un breve registro de todo aquello que me aconteció por los últimos años;
tal vez alguien más padeció de esta aterradora situación que carcomió hasta mi última
lagrima y absorbió hasta la última gota de sudor de mi piel.
Fue aproximadamente unos dos años para el invierno de agosto, cuando todo
llegaba a su calma y las hojas secas dejaban de descender y amoblarse sobre los
tejados y los pisos solitarios de mi vecindario. Vivía en un lugar apartado de
todo y siempre tuve pocas amistades por ello; al crecer frecuentaba las casas
de los amigos que siempre tuvo; podía contarlos con mis manos, y poco a poco
cada uno de ellos supo cómo hacer sus vidas, tener familia y todo lo que
cualquier ser supuestamente debía hacer... yo, bueno, yo seguía siendo un joven
retraído que salía solo a alimentar a las palomas mientras estas aún vinieran
por estas fechas tan llenas de frio y desolación.
Las cosas cambiaron en los siguientes meses, las horas incesantes entre
mi respiración y las manecillas se iban acoplando a mi intranquila ausencia del
mundo; entre mas sombríos se ponían los días, cada vez menos palomas se
asomaban por comida y mas solo me iba quedando... a pesar de ello una anciana
se comenzó a sentar a mi lado día de intermedio llegando a la misma hora todos
los días sin dirigir palabra alguna, tampoco le presté atención las primeras
veces hasta que me percaté de sus repetidos acompañamientos los mismos días en
horas exactas, incluso sin yo estar allí. Hasta que la mujer cayó tendida congelada
una tarde que decidí esconderme detrás de un árbol, uno de esos días donde
debía estar allí sentado alimentado a las criaturas y donde la vieja debía
suponer que allí me encontraría. Esperé por cinco minutos aproximadamente
esperando entender la situación de la mujer, tal vez fueron tres, pero esta no
se levantó, tampoco había gente a su alrededor que pudiera ir en auxilio de
ella.
Corrí desesperadamente a auxiliar a la mujer desamparada, corriendo los ropajes
que cubrían su rostro, sospechando una edad violentamente avanzada , debido a
sus manos desgastadas y tétricas, corriendo varios mantos, quedé impactado al
encontrar algo que jamás imaginaría, y cambiando mi percepción de ver el mundo
tal como lo veía... jamás había visto alguna cosa similar y de tal repugnancia.
el rostro era un nido de gusanos llenos de sangre pútrida la cual emanaba un
desagradable hedor, como si este cadáver hubiese estado descomponiéndose por
días, y los gusanos hubiesen tenido tiempo suficiente, por varios días para
roerla y consumir cada parte de sus expresiones. Quedé petrificado por unos
segundos sin tiempo, ni lugar; no encontrando nada a mi alrededor sino solo un
cuerpo mutilado por la inexpresión y el horror engangrenado en todo su ser.
Dando un paso leve hacia atrás y con la intención de correr desaforadamente a
buscar ayuda, a decirle a alguien, golpear la primera casa que encontrase en el
camino, toqué el suelo con lentitud y sin ninguna clase de parpadeo, pero era
demasiado tarde para mí... me encontraba arrodillado con esas frías manos cadavéricas
en mis brazos apretándome como si estuvieran vivas, estrujando mis músculos con
la fuerza de varios hombres , sentía como si una fuerza mayor atravesara ese
cuerpo y me contaminara el cuerpo al punto de dejarme sin aliento, a pesar de
sus manos estar apretando mis brazos sentía como estos mismos engullían mi
cuello como una serpiente cazando.
el cuerpo inerte de la anciana se lanzó ante mi rostro y puso sus gusanos
putrefactos sobre mi, como si fuera a comerme con su propio rostro, lo extraño
es que no pude gritar, y como dije antes no podía parpadear... estaba inmóvil
por una situación increíblemente escalofriante; empecé a notar como los gusanos
empezaron a balancearse sin caer por mi rostro y algunos se metían dentro de mi
piel se arrastraban por mi cuerpo como si fuera tierra donde habitaban pero no
podía abrir mi boca y en ese momento agradecí por eso... me hubiese comido mi
propio vomito si hubiera sentido un gusano pasar por mi garganta.
La próxima pasada de saliva fue un despertar en la silla donde siempre me sentaba,
con desconcierto y sin entender como una experiencia tan vivida y mortal
hubiese parte de un sueño y aun escribiendo esto aún no se si realmente lo fue,
pero puedo asegurar con certeza que desde ese día las cosas no fueron iguales
nunca jamás.
Me dirigí a mi casa al instante, cruzando la avenida más cercana a mi lugar
ahora convertido en una escena de terror que jamás alguien creería, entrando
por la puerta trasera y tocando el jardín en puntas, abrí la puerta sutilmente
para no despertar a mi abuela, no tenía idea de la hora pero suponía que ya
estaría dormida , ya que el sol se había puesto y era notorio que no estaba
temprano ya, al encontrar el televisor prendido creí que la abuela seguía
despierta, pero luego pude notar su brazo caer con el control remoto
tirado en el suelo; la abuela ya estaba sumida en sueño
apagué el televisor y me dispuse a ir a mi dormitorio con brevedad, dejando que
el descanso atesorara su noche y yo meditara un poco de mi extraño día.
Al otro día las cosas se tornaron más extrañas aún, la abuela quien hacia el
desayuno todas las mañanas dejó un pedazo de pan añejo sobre la mesa y no dejó más,
salió temprano de casa y no pude hablar con ella, pero eso no fue todo lo cual
pudo ser normal de alguna manera, pero al salir al jardín pude notar que todas
las flores que ella había plantado se habían marchitado, no ser tan extraño
como lo fue el desagradable olor que despedían estas flores al punto de hacerme
retroceder tapidamente de nuevo a la casa; era ese mismo, seguro que si era el
mismo hedor que expulsaba el rostro de la anciana cruzando la avenida; ese día
supe que algo de extremo cuidado estaba ocurriendo , así que no decidí salir de
casa, aún sin poder recobrar la calma y la angustia invadió cada segundo del
día al ver que la abuela no llegó, la noche ya había llegado y ella siempre
solía dormirse temprano, me encontraba solo con un pequeño ventanal y una leve
luz que golpeaba sobre la ventana proveniente de los faroles; si... cuando digo
que vivía bastante alejado de la urbanización común de la vida citadina es en
todo el esplendor de la palabra, y muchas cosas que allí se encontraban en mi
vecindario no.
Llegaron las dos de la mañana y escuché la puerta cerrarse poderosamente como
si la abuela llegara con devastadora ira que ni siquiera me atreví a bajar a
mirar, a pesar de la incertidumbre y las miles de preguntas que tenía para ella
y su extraña llegada a tan altas horas de la noche, cosa que jamás ella había
hecho en todos estos años de mi vida, así que me dispuse a dormir con mayor
tranquilidad después de reconocer su llegada y sus zapatos subir los escalones
con lentitud y su respiración profunda y cansada esforzando por subir hasta el último
escalón, lo extraño es que el sonido cesó a mitad de camino, pero eso ya no me
podía hacerme quedar mas en mi habitación , salí a ver si la abuela necesitaba
ayuda pero ella ya no estaba en las escaleras, cambié mi mirada de dirección
observando que la puerta de su cuarto se cerraba rápidamente frente a mis ojos,
denotándome que la abuela ya había entrado, sospechosamente el olor putrefacto
seguía invadiendo espesamente todo el lugar, pero ya era muy tarde y todo lo
que decidí fue descansar.
A la mañana siguiente el invierno se intensifico, los ventanales por mas paños
que tuviesen encima, moviéndose de lado a lado, permanecían totalmente
empapados del helado empañado que contagia el frio infernal del Cocito, así se
vivía el penetrante lugar donde vivía, con espesas neblinas cruzando de polo a
polo los callejones vacíos de la solitaria villa, pareciendo inhabitada y
desolada en cada uno de sus rincones. Pude cubrir de abrigos antes de querer
salir a tomar aire ya que el haber estado el día anterior completamente estático
en mi recamara provocó un fuerte dolor de cabeza, además de percibir que el
fuerte hedor del lugar consumía hasta la mas recóndita grieta de la casa; bajé
una vez más sin encontrar a la abuela , y por mas que la llamaba su silencia
perpetraba en todo lugar, antes de salir por la puerta principal se me ocurrió
como impulso súbito ir al patio trasero y echar un último vistazo, siendo el
mayor pánico hasta ahora en toda mi vida, inclusive superando el terror de mi
acontecimiento con la anciana en la pequeña plaza cruzando la calle... encontré
un cuerpo rígido, estático y palido , la abuela se encontraba de pie en el
centro del jardín llevada totalmente por la putrefacción latente del jardín ,
las hojas estaban podridas y negras mientras que gusanos de todas las formas merodeaban
con y habitaban todo la infernal atmosfera, los pies de la abuela no se podían
ver mientras movimientos de pequeñas víboras rodeaban sus tobillos
Grité trágicamente, hasta quedarme sin respiración, anunciando mi llegada al
lugar, lo que provoco que la abuela se quedara aun mas rígida pero con una
sensación de alerta en todo su cuerpo, mientras veía como volteaba su cuello
hacia mi pude percibir como el frio cesó y fue como si el tiempo se hubiese
detenido en su totalidad , como si una nube negra quitará el fondo del contorno
de la abuela, mientras una sonrisa de mejilla a mejilla en total exageración
pintaba su rostro, su cuello parecía roto con una abertura donde se lograban
ver sus cuerdas vocale; a duras penas pude recordar ese instante el cual parecía
no pasar ante mis ojos, una vez mas sentía estar soñando, justo ahí contemplé
la mas aberrante escena que cualquier ser humano el cual tuviera sus cincos
sentidos totalmente despiertos moriría de pánico petrificado por el pavor... la
abuela se hagachó lentamente y con sus demacradas manos tomó un una puñada de
gusanos y se los engulló sin musitar, me mostraba satisfactoriamente como estos
engendros arrastrados pasaban por su cuello para bajar por su esófago por las
gritas entre pieles que demarcaban su garganta, se saciaba inconteniblemente
con ellos y babeaba revueltos de tierra , barro y a mi parecer una especie de
bilis amarillenta que fluían sobre sus arrugadas mejillas.
Mis lagrimas caían inconteniblemente mientras mi cuerpo nuevamente petrificado
intentaba moverse a tocar a la abuela pero antes de que pudiera llegar a ella ,
esta cayó tendida al suelo como si algo se hubiera desprendido de su cuerpo , y
así como marioneta vieja cayó fuertemente al suelo desteñido por la aberración
mas pútrida; en medio de mis esfuerzos convoqué todas mis fuerzas para llevarla
a su habitación aún sabiendo que ya no tenía pulso y que cabeza colgaba como si
estuviera sujeta por un hilo, la arropé y cerré sus ojos olvidando el fortuito
encuentro con el peor día de mi vida y colérico entré en ira y desconsuelo al
recordar y entender que ahora por obra de una fuerza incomprensible que
dominaba el sombrío pueblo que me vió crecer me hallaba absolutamente solo... o
tal vez en compañía de algún espectro de algun lugar que aguardaba por
atormentar mi vida.
El chirrido de la puerta de algún lugar de la casa en breve se hizo notar y
pasos que se manifestaban con fuerza para entonar la presencia en el hogar, el
terror consumió cada fibra de mi cuerpo, todo el frio se me subía a la cabeza
como si miles de mariposas la rodearan y el entumecimiento empezó a generar un
choque que envenenaba mis leves movimientos, sentía como mis pupilas se
descontrolaban dentro de mis parpados y se movían a mil revoluciones queriendo
ser estalladas , como si suplicaran por morir antes de ver el horror que se
acercaba lentamente.
Un silencio mayor se apoderó de la habitación , fueron diez segundos de
quietud, cuando un estruendo me hizo entender que la puerta de la recamara
había sido cerrada con violencia, así que decidí abrir los ojos ya que
mantenerlos en la incertidumbre y con el pulso subiendo cada vez mas me
provocaba una sensación peor, al abrirlos solo encontré pisadas de barro que se
dirigían al armario de la abuela y un abrigo se movía ondulatoriamente como si
pidiera que lo sacara de la madera que lo contenía así que en medio del temblor
que me contenía decidí sacarlo, lo toqué de arriba a abajo una y otra vez
intentando acertar a lo que ese algo probablemente buscaba decirme, introduje
mi mano en uno de los bolsillos, encontrando una servilleta arrugada , al
abrirla encontré un par de símbolos encriptados en sangre seca bastante
extraños, justo ahí imágenes de libros llegaron a mi mente como si mi mente
bruscamente me diera la clave de entender a donde iba todo esto.
Entonces, sentí como el soplo frio de lo desconocido se acentuaba en mi oído y
con rapidez volteé entrando en otro nivel de pavor , colmándome de locura y
demencia, encontré entonces en la esquina mas cercada el cuerpo de una mujer
acurrucada allí en el suelo, elevando susurros y bajándolos en segundos
entonces con una risa malévola hablaba en silencio, su voz no parecía emitir
sonido alguno pero sus labios demostraban sus ganas de hablar entonces
señalando al vidrió obligo que mi cabeza hiciera lo que ella pedía y con leves
cortes hizo rechinar el vidrio mientras que de sus cortes salían cortadas de
sangre, como si la ventana sangrara cada vez que la mujer movía sus dedos ,
entonces comprendí que un mensaje recalcaba en los cristales, al terminar
intenté leer intentando calmarme y quitando las lagrimas que empapaban mi vista
y así pude leer:
"las voces de los inocentes callaron por la envidia y que la muerte de los
vivos sean la condena para su familia "
Nuevamente miré a la mujer la cual tenía su rostro deformado como si hubiese
sido aplastado y exprimido pero impactantemente pude notar su parecido con la
anciana que visitaba a las palomas en la plaza entonces allí empecé a atar
cavos sueltos, y comprendí que se trataba del mismo ser, lo que parecían ser
sus ojos se movían expresivamente como si intentaran emitir palabras y quitando
su manto de su cabeza pone sus manos sobre el cuello y muestra los cortes tal
cual la abuela mostraba en el jardín hace un momento; señaló por segunda
ocasión pero esta vez señaló a la abuela y haciendo rígido su brazo contorneo
con su dedo la pequeña librería que sostenían su escritorio , entonces me
acerqué y mientras pasaba los libros leía tomos sobre brujería muy
antigua pero al tocar el antepenúltimo libro un grito ensordecer semejante al
grito estridente de un bebé salió despavorido de la voz silenciosa de la
anciana deforme, entonces abrí el libro y un separador me plantó sobre una
pagina que contenía los mismos símbolos de la servilleta.
Abajo de los extraños símbolos, encontrando un pequeño conjuro leí rápidamente
donde decía:
"que su voz sea calla con agujas que enjaulen sus labios por una semana,
que sus riquezas desaparezcan y que lo dejen en absoluta quiebra, que puñaladas
atraviesen su garganta y que se incrusten allí por una semana, y que las
monedas de oro de sus bolsillos desaparezcan
que el fuego arda sobre su rostro para que no encuentre su belleza, que por una
semana aprenda como que no se juega con gente traviesa"
Gritos de pavor parecían salir ahora una vez mas en silencio pero notaba el
sufrimiento de la desdichada mujer o lo que quedaba de ella en este
desconcertante planeta, pero una vez mas viendo el texto pude notar que los símbolos
... algunos de ellos no estaban en posición correcta , o como los señalaba el
libro.
Solo puedo entender ahora que quien estaba detrás de todo este macabro
acontecimiento no era la mujer que se había presentado ante mi ese día, asumí
que la abuela utilizó brujería que sobrepasa nuestro entendimiento para darle
una lección a esa mujer, al parecer era una mujer adinerada y conociendo a la
abuela jamás cometería tal aberración con el fin de asesinar pero observando la
servilleta pude comprender que algo en su secreto ritual salió mal , y lo que
fue llamado fue algo muy distinto a lo que quería invocar
Ahora la mujer desapareciendo emite sin voz dibujando en sus labios la palabra
"huye" y todo lo que hice en ese momento fue hacerle caso, corrí tan rápido
como pude, olvidando el miedo , y todo a su pasó solo salí mientras
desquiciadas visiones se apoderaban de mi vista, observando gente colgada en árboles
y mutilaciones en todas partes, jamás supe si fue real.
Me encontré una cabaña vacía esperando encontrar alguna clase de ayuda pero con
rapidez encontré un papel y un lápiz para dejar registro de todo este aterrador
acontecimiento y como dije anteriormente si alguien tuvo la oportunidad de
verlo es por que la maldición terminó cubriendo mi existencia llevándose
consigo lo único que le quedaba a la abuelo, su nieto solitario que siempre
cuidaba de ella.

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