Maldito silencio



                   



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La vida humana se parece a un camino cuya salida es un precipicio horroroso; nos advierten de ello desde los primeros pasos; pero el decreto está ya pronunciado: es preciso adelantar siempre sin poder retroceder.

 Jacques Bénigne Bossuet


Es probable que ya no tenga mucho sentido que leas esto, ya que si lo estas leyendo es porque yo ya habré dejado este plano para contarlo; aun así debo dejar un breve registro de todo aquello que me aconteció por los últimos años; tal vez alguien más padeció de esta aterradora situación que carcomió hasta mi última lagrima y absorbió hasta la última gota de sudor de mi piel.

Fue aproximadamente unos dos años para el invierno de agosto, cuando todo llegaba a su calma y las hojas secas dejaban de descender y amoblarse sobre los tejados y los pisos solitarios de mi vecindario. Vivía en un lugar apartado de todo y siempre tuve pocas amistades por ello; al crecer frecuentaba las casas de los amigos que siempre tuvo; podía contarlos con mis manos, y poco a poco cada uno de ellos supo cómo hacer sus vidas, tener familia y todo lo que cualquier ser supuestamente debía hacer... yo, bueno, yo seguía siendo un joven retraído que salía solo a alimentar a las palomas mientras estas aún vinieran por estas fechas  tan llenas de frio y desolación.

 Las cosas cambiaron en los siguientes meses, las horas incesantes entre mi respiración y las manecillas se iban acoplando a mi intranquila ausencia del mundo; entre mas sombríos se ponían los días, cada vez menos palomas se asomaban por comida y mas solo me iba quedando... a pesar de ello una anciana se comenzó a sentar a mi lado día de intermedio llegando a la misma hora todos los días sin dirigir palabra alguna, tampoco le presté atención las primeras veces hasta que me percaté de sus repetidos acompañamientos los mismos días en horas exactas, incluso sin yo estar allí. Hasta que la mujer cayó tendida congelada una tarde que decidí esconderme detrás de un árbol, uno de esos días donde debía estar allí sentado alimentado a las criaturas y donde la vieja debía suponer que allí me encontraría. Esperé por cinco minutos aproximadamente esperando entender la situación de la mujer, tal vez fueron tres, pero esta no se levantó, tampoco había gente a su alrededor que pudiera ir en auxilio de ella.

Corrí desesperadamente a auxiliar a la mujer desamparada, corriendo los ropajes que cubrían su rostro, sospechando una edad violentamente avanzada , debido a sus manos desgastadas y tétricas, corriendo varios mantos, quedé impactado al encontrar algo que jamás imaginaría, y cambiando mi percepción de ver el mundo tal como lo veía... jamás había visto alguna cosa similar y de tal repugnancia. el rostro era un nido de gusanos llenos de sangre pútrida la cual emanaba un desagradable hedor, como si este cadáver hubiese estado descomponiéndose por días, y los gusanos hubiesen tenido tiempo suficiente, por varios días para roerla y consumir cada parte de sus expresiones. Quedé petrificado por unos segundos sin tiempo, ni lugar; no encontrando nada a mi alrededor sino solo un cuerpo mutilado por la inexpresión y el horror engangrenado en todo su ser.

Dando un paso leve hacia atrás y con la intención de correr desaforadamente a buscar ayuda, a decirle a alguien, golpear la primera casa que encontrase en el camino, toqué el suelo con lentitud y sin ninguna clase de parpadeo, pero era demasiado tarde para mí... me encontraba arrodillado con esas frías manos cadavéricas en mis brazos apretándome como si estuvieran vivas, estrujando mis músculos con la fuerza de varios hombres , sentía como si una fuerza mayor atravesara ese cuerpo y me contaminara el cuerpo al punto de dejarme sin aliento, a pesar de sus manos estar apretando mis brazos sentía como estos mismos engullían mi cuello como una serpiente cazando.

el cuerpo inerte de la anciana se lanzó ante mi rostro y puso sus gusanos putrefactos sobre mi, como si fuera a comerme con su propio rostro, lo extraño es que no pude gritar, y como dije antes no podía parpadear... estaba inmóvil por una situación increíblemente escalofriante; empecé a notar como los gusanos empezaron a balancearse sin caer por mi rostro y algunos se metían dentro de mi piel se arrastraban por mi cuerpo como si fuera tierra donde habitaban pero no podía abrir mi boca y en ese momento agradecí por eso... me hubiese comido mi propio vomito si hubiera sentido un gusano pasar por mi garganta.

La próxima pasada de saliva fue un despertar en la silla donde siempre me sentaba, con desconcierto y sin entender como una experiencia tan vivida y mortal hubiese parte de un sueño y aun escribiendo esto aún no se si realmente lo fue, pero puedo asegurar con certeza que desde ese día las cosas no fueron iguales nunca jamás.
Me dirigí a mi casa al instante, cruzando la avenida más cercana a mi lugar ahora convertido en una escena de terror que jamás alguien creería, entrando por la puerta trasera y tocando el jardín en puntas, abrí la puerta sutilmente para no despertar a mi abuela, no tenía idea de la hora pero suponía que ya estaría dormida , ya que el sol se había puesto y era notorio que no estaba temprano ya, al encontrar el televisor prendido creí que la abuela seguía despierta, pero luego pude notar su brazo caer con el control remoto  tirado en el suelo; la abuela ya estaba sumida en sueño
apagué el televisor y me dispuse a ir a mi dormitorio con brevedad, dejando que el descanso atesorara su noche y yo meditara un poco de mi extraño día.

Al otro día las cosas se tornaron más extrañas aún, la abuela quien hacia el desayuno todas las mañanas dejó un pedazo de pan añejo sobre la mesa y no dejó más, salió temprano de casa y no pude hablar con ella, pero eso no fue todo lo cual pudo ser normal de alguna manera, pero al salir al jardín pude notar que todas las flores que ella había plantado se habían marchitado, no ser tan extraño como lo fue el desagradable olor que despedían estas flores al punto de hacerme retroceder tapidamente de nuevo a la casa; era ese mismo, seguro que si era el mismo hedor que expulsaba el rostro de la anciana cruzando la avenida; ese día supe que algo de extremo cuidado estaba ocurriendo , así que no decidí salir de casa, aún sin poder recobrar la calma y la angustia invadió cada segundo del día al ver que la abuela no llegó, la noche ya había llegado y ella siempre solía dormirse temprano, me encontraba solo con un pequeño ventanal y una leve luz que golpeaba sobre la ventana proveniente de los faroles; si... cuando digo que vivía bastante alejado de la urbanización común de la vida citadina es en todo el esplendor de la palabra, y muchas cosas que allí se encontraban en mi vecindario no.

Llegaron las dos de la mañana y escuché la puerta cerrarse poderosamente como si la abuela llegara con devastadora ira que ni siquiera me atreví a bajar a mirar, a pesar de la incertidumbre y las miles de preguntas que tenía para ella y su extraña llegada a tan altas horas de la noche, cosa que jamás ella había hecho en todos estos años de mi vida, así que me dispuse a dormir con mayor tranquilidad después de reconocer su llegada y sus zapatos subir los escalones con lentitud y su respiración profunda y cansada esforzando por subir hasta el último escalón, lo extraño es que el sonido cesó a mitad de camino, pero eso ya no me podía hacerme quedar mas en mi habitación , salí a ver si la abuela necesitaba ayuda pero ella ya no estaba en las escaleras, cambié mi mirada de dirección observando que la puerta de su cuarto se cerraba rápidamente frente a mis ojos, denotándome que la abuela ya había entrado, sospechosamente el olor putrefacto seguía invadiendo espesamente todo el lugar, pero ya era muy tarde y todo lo que decidí fue descansar.

A la mañana siguiente el invierno se intensifico, los ventanales por mas paños que tuviesen encima, moviéndose de lado a lado, permanecían totalmente empapados del helado empañado que contagia el frio infernal del Cocito, así se vivía el penetrante lugar donde vivía, con espesas neblinas cruzando de polo a polo los callejones vacíos de la solitaria villa, pareciendo inhabitada y desolada en cada uno de sus rincones. Pude cubrir de abrigos antes de querer salir a tomar aire ya que el haber estado el día anterior completamente estático en mi recamara provocó un fuerte dolor de cabeza, además de percibir que el fuerte hedor del lugar consumía hasta la mas recóndita grieta de la casa; bajé una vez más sin encontrar a la abuela , y por mas que la llamaba su silencia perpetraba en todo lugar, antes de salir por la puerta principal se me ocurrió como impulso súbito ir al patio trasero y echar un último vistazo, siendo el mayor pánico hasta ahora en toda mi vida, inclusive superando el terror de mi acontecimiento con la anciana en la pequeña plaza cruzando la calle... encontré un cuerpo rígido, estático y palido , la abuela se encontraba de pie en el centro del jardín llevada totalmente por la putrefacción latente del jardín , las hojas estaban podridas y negras mientras que gusanos de todas las formas merodeaban con y habitaban todo la infernal atmosfera, los pies de la abuela no se podían ver mientras movimientos de pequeñas víboras rodeaban sus tobillos

Grité trágicamente, hasta quedarme sin respiración, anunciando mi llegada al lugar, lo que provoco que la abuela se quedara aun mas rígida pero con una sensación de alerta en todo su cuerpo, mientras veía como volteaba su cuello hacia mi pude percibir como el frio cesó y fue como si el tiempo se hubiese detenido en su totalidad , como si una nube negra quitará el fondo del contorno de la abuela, mientras una sonrisa de mejilla a mejilla en total exageración pintaba su rostro, su cuello parecía roto con una abertura donde se lograban ver sus cuerdas vocale; a duras penas pude recordar ese instante el cual parecía no pasar ante mis ojos, una vez mas sentía estar soñando, justo ahí contemplé la mas aberrante escena que cualquier ser humano el cual tuviera sus cincos sentidos totalmente despiertos moriría de pánico petrificado por el pavor... la abuela se hagachó lentamente y con sus demacradas manos tomó un una puñada de gusanos y se los engulló sin musitar, me mostraba satisfactoriamente como estos engendros arrastrados pasaban por su cuello para bajar por su esófago por las gritas entre pieles que demarcaban su garganta, se saciaba inconteniblemente con ellos y babeaba revueltos de tierra , barro y a mi parecer una especie de bilis amarillenta que fluían sobre sus arrugadas mejillas.

Mis lagrimas caían inconteniblemente mientras mi cuerpo nuevamente petrificado intentaba moverse a tocar a la abuela pero antes de que pudiera llegar a ella , esta cayó tendida al suelo como si algo se hubiera desprendido de su cuerpo , y así como marioneta vieja cayó fuertemente al suelo desteñido por la aberración mas pútrida; en medio de mis esfuerzos convoqué todas mis fuerzas para llevarla a su habitación aún sabiendo que ya no tenía pulso y que cabeza colgaba como si estuviera sujeta por un hilo, la arropé y cerré sus ojos olvidando el fortuito encuentro con el peor día de mi vida y colérico entré en ira y desconsuelo al recordar y entender que ahora por obra de una fuerza incomprensible que dominaba el sombrío pueblo que me vió crecer me hallaba absolutamente solo... o tal vez en compañía de algún espectro de algun lugar que aguardaba por atormentar mi vida.

El chirrido de la puerta de algún lugar de la casa en breve se hizo notar y pasos que se manifestaban con fuerza para entonar la presencia en el hogar, el terror consumió cada fibra de mi cuerpo, todo el frio se me subía a la cabeza como si miles de mariposas la rodearan y el entumecimiento empezó a generar un choque que envenenaba mis leves movimientos, sentía como mis pupilas se descontrolaban dentro de mis parpados y se movían a mil revoluciones queriendo ser estalladas , como si suplicaran por morir antes de ver el horror que se acercaba lentamente.
Un silencio mayor se apoderó de la habitación , fueron diez segundos de quietud, cuando un estruendo me hizo entender que la puerta de la recamara había sido cerrada con violencia, así que decidí abrir los ojos ya que mantenerlos en la incertidumbre y con el pulso subiendo cada vez mas me provocaba una sensación peor, al abrirlos solo encontré pisadas de barro que se dirigían al armario de la abuela y un abrigo se movía ondulatoriamente como si pidiera que lo sacara de la madera que lo contenía así que en medio del temblor que me contenía decidí sacarlo, lo toqué de arriba a abajo una y otra vez intentando acertar a lo que ese algo probablemente buscaba decirme, introduje mi mano en uno de los bolsillos, encontrando una servilleta arrugada , al abrirla encontré un par de símbolos encriptados en sangre seca bastante extraños, justo ahí imágenes de libros llegaron a mi mente como si mi mente bruscamente me diera la clave de entender a donde iba todo esto.

Entonces, sentí como el soplo frio de lo desconocido se acentuaba en mi oído y con rapidez volteé entrando en otro nivel de pavor , colmándome de locura y demencia, encontré entonces en la esquina mas cercada el cuerpo de una mujer acurrucada allí en el suelo, elevando susurros y bajándolos en segundos entonces con una risa malévola hablaba en silencio, su voz no parecía emitir sonido alguno pero sus labios demostraban sus ganas de hablar entonces señalando al vidrió obligo que mi cabeza hiciera lo que ella pedía y con leves cortes hizo rechinar el vidrio mientras que de sus cortes salían cortadas de sangre, como si la ventana sangrara cada vez que la mujer movía sus dedos , entonces comprendí que un mensaje recalcaba en los cristales, al terminar intenté leer intentando calmarme y quitando las lagrimas que empapaban mi vista y así pude leer:

"las voces de los inocentes callaron por la envidia y que la muerte de los vivos sean la condena para su familia "

Nuevamente miré a la mujer la cual tenía su rostro deformado como si hubiese sido aplastado y exprimido pero impactantemente pude notar su parecido con la anciana que visitaba a las palomas en la plaza entonces allí empecé a atar cavos sueltos, y comprendí que se trataba del mismo ser, lo que parecían ser sus ojos se movían expresivamente como si intentaran emitir palabras y quitando su manto de su cabeza pone sus manos sobre el cuello y muestra los cortes tal cual la abuela mostraba en el jardín hace un momento; señaló por segunda ocasión pero esta vez señaló a la abuela y haciendo rígido su brazo contorneo con su dedo la pequeña librería que sostenían su escritorio , entonces me acerqué  y mientras pasaba los libros leía tomos sobre brujería muy antigua pero al tocar el antepenúltimo libro un grito ensordecer semejante al grito estridente de un bebé salió despavorido de la voz silenciosa de  la anciana deforme, entonces abrí el libro y un separador me plantó sobre una pagina que contenía los mismos símbolos de la servilleta.

Abajo de los extraños símbolos, encontrando un pequeño conjuro leí rápidamente donde decía:

"que su voz sea calla con agujas que enjaulen sus labios por una semana, que sus riquezas desaparezcan y que lo dejen en absoluta quiebra, que puñaladas atraviesen su garganta y que se incrusten allí por una semana, y que las monedas de oro de sus bolsillos desaparezcan
que el fuego arda sobre su rostro para que no encuentre su belleza, que por una semana aprenda como que no se juega con gente traviesa"

Gritos de pavor parecían salir ahora una vez mas en silencio pero notaba el sufrimiento de la desdichada mujer o lo que quedaba de ella en este desconcertante planeta, pero una vez mas viendo el texto pude notar que los símbolos ... algunos de ellos no estaban en posición correcta , o como los señalaba el libro.

Solo puedo entender ahora que quien estaba detrás de todo este macabro acontecimiento no era la mujer que se había presentado ante mi ese día, asumí que la abuela utilizó brujería que sobrepasa nuestro entendimiento para darle una lección a esa mujer, al parecer era una mujer adinerada y conociendo a la abuela jamás cometería tal aberración con el fin de asesinar pero observando la servilleta pude comprender que algo en su secreto ritual salió mal , y lo que fue llamado fue algo muy distinto a lo que quería invocar

Ahora la mujer desapareciendo emite sin voz dibujando en sus labios la palabra "huye" y todo lo que hice en ese momento fue hacerle caso, corrí tan rápido como pude, olvidando el miedo , y todo a su pasó solo salí mientras desquiciadas visiones se apoderaban de mi vista, observando gente colgada en árboles y mutilaciones en todas partes, jamás supe si fue real.

Me encontré una cabaña vacía esperando encontrar alguna clase de ayuda pero con rapidez encontré un papel y un lápiz para dejar registro de todo este aterrador acontecimiento y como dije anteriormente si alguien tuvo la oportunidad de verlo es por que la maldición terminó cubriendo mi existencia llevándose consigo lo único que le quedaba a la abuelo, su nieto solitario que siempre cuidaba de ella.


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