Apego





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Cada día mientras nos empapamos bajo las mieles del paraíso que pintamos sobre nuestro regazo, rogamos por que jamás termine este inexplicable sentir de sentirnos completos solo bajo un acontecimiento provocado por nuestra comunión con otro ser; ese delicioso aroma que logramos perpetuar como si jamás terminara, como si realmente existiera... lo elevamos hasta la punta de nuestro templo como si este coincidiera con cada suplica que implorábamos a nuestro silencio en la intermitente soledad que se acomodaba en los sillones vacíos de nuestro cuarto abandonado; nos convierte en dueños del universo y nos hace pensar que no habría nada que nos pudiese bajar de este hermosa vista que se roba nuestra felicidad conforme esta se va embelleciendo cada vez mas.

tormentas inconsolables, buitres que se posan sobre nuestras narices y recuerdan lo poco que queda después de haberlo entregado todo; nos muestran una salida sobre una puerta sin manija hecha de bloques secos y destrozados; corrientes de desespero, murmullos y voces de desconsuelo... subimos a nubes que forman cómodas camas donde la mirada de esa persona nos repetía las miles de palabras que alimentan nuestro infame ego; buques de demencia al enfrentar los vacíos que dejan la ineptitud de nuestras acciones entregando la vida misma por acciones que al final solo nos hacen pensar que nuestro tiempo hizo parte de una comedia sin lo que deseamos siempre... un final pintado por felicidad, un final eterno; concebimos la muerte que choca violentamente contra nuestra retina y nos revela un cambio inminente sin los labios que usaban nuestra boca para consumir los suspiros que nos robaban este único e importante aliento, este que aún nos mantenía con vida y sin importar se nos fue arrebatado.

Y ahora que los vientos soplan en la dirección contraria a la cual nos dirijamos , no resta mas que luchar contra ellos siendo estos los mismos que nos arrastraron a los brazos de un destino que pronto se convertiría en un vacío que siempre e inevitablemente repetimos en este trance, trance de eslabones dormidos; sufrimos la misma vida una infinidad de veces, coloreamos la nostalgia con matices de ilusiones y lo adornamos con fortalezas hechas de dependencia y necesidad, nos hacemos aire, aire que jamás ha sido tocado por algún rostro, aire solo hecho para que los cabellos de alguien mas sea acariciado por mas que la tierra se quedase sin oxigeno y un desierto le hiciera un mundo hecho a la medida de sus egoístas caprichos.

Letal fogata, llamas volátiles, fuerza incontrolable que nos arrebata todas nuestra fuerzas; sonrisas efímeras ahogadas en botellas, medicinas insulsas que justifican nuestros sentimientos en pobreza; aromas y fragancias convertidas en venenos mortíferos, penetrantes y hostiles sentires que nos hacen caer en caminos sin destinos, ambiguas realidades, tristezas desconsolables,frutos de obsesiones, de  promesas e ideales; globos y mentiras, burbujas de agua podrida, despertamos mirando a la ventana y reconocemos nuestros errores.

Siendo fruto de la humanidad, hijos del sentimiento y la sensibilidad, corremos a los brazos de la salvación repentina que aparece inadvertida como un asesino que busca insaciable su venganza ejecutar; Siendo marcados desde pequeños, creciendo con miles de ansiedades y problemas perdidos, nos entregamos al apego de la materia y nos refugiamos en las manos de otro ser perdido; Siendo cómplices de nuestros propios engaños culpamos a las sombras que al final de cuentas al atravesar la puerta terminamos siendo nosotros mismos ; reverberamos nuestros recuerdos en millones de fractales que rodean el espacio que concebimos con nombres y fechas que se convirtieron en todo lo que pensamos que siempre habíamos querido, perdiéndonos en la inconsciente búsqueda de un jardín sin rocío.

Ni adentrándonos en las fotografías de momentos de lujuria pasión y gozo, ni volviendo al pasado encontraríamos la felicidad cuando nos mentimos a nosotros mismos, clavando una daga tan profundo sobre nuestro pecho que sin darnos cuenta adentramos con fuerza haciéndonos nuestros propios enemigos; cuando aceptamos con firmeza que lo que fue jamás podrá volver a ser concebido, fluimos y divagamos por las aguas de lo inexorable encontrándonos con nuestro verdadero camino; somos seres hechos de una total oscuridad que se compacta alucinantemente con la luz cegadora haciéndonos dioses perfectos, sin la necesidad de la dependencia de respirar por algunos otros preceptos; ahora que el sufrimiento es solo una luz apagada que comparte nuestras noches de lecturas desdichadas podemos parar y dejar que se vaya en el momento indicado, cuando permitimos que sus huellas sean limpiadas sin el temor que su recuerdo desvanecido sea aniquilado en el olvido... siendo libres de la jaula en la que nos hemos encerrado; indestructible voluntad férrea por el fuego del cambio, conocimiento encontrado clave y elixir de un comienzo hallado.

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