Marte





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El frío helado ha comenzado a entumecer los huesos, careciendo de movimiento y las expresiones han quedado congeladas en un escalofriante estupor; el cansancio ha contaminado las ganas de salir huyendo y ha en gangrenado los pensamientos de este ser que en su desenfreno revela su sombra que distorsiona por las luces muertas en esta inexplicable ocasión, sintiendo la terrible agonía del desespero titilar en la consciencia vacía, pero inherte en la colérica y desenfrenada acción... en la sombría luna que se avecina como única testigo de un rostro manchado en sudor, evitando su visión clara y rasgando sus posibilidades de seguir avanzando, entumecido avecinando como sus pies lo harán seguir tropezando.

Los limites se han roto, se han abierto puertas a lo desconocido, como la gota de una vida que se desvanece en el firmamento y en el pálido asfalto que contrasta con la tenue luz de una bombilla en sus últimos instantes de vida se divizan siluetas celebrar un baile a la inexistencia y al olvido ; como la marea se va llevando la poca cordura que controlaba un ser que había sido llevado por los pensamientos mas bajos de odio, venganza y rencor, dejándose llevar por los grandes mares de la sevicia y el desenfreno, postrándose ante el violento río de la demencia, haciendo mas latente su palpitar acelerado y desencadenado por la agresividad de su desquiciada mente empalada por la colérica voluntad de la revancha.

Ha abrazado la muerte como la aliada en este ultimo juego de cartas, donde la ultima partida haría de su traje una mancha que jamás se quitaría en la sombra de la existencia, ella esta noche cubría las lagrimas y las secaba con su calcinada brisa que brindaba un calor solitario entre los escombros del engaño, y talaba los últimos nidos de calma que habitaban esta mente inhabitada por algún rastro de felicidad y alegría, le hizo poderoso e inalcanzable, le hizo un depredador en una noche sin rocío, ni aroma , ni vista, solo un lobo enceguecido por la ambición de atrapar a su presa, y que su hambre lo llevó hasta lo mas profundo de la desesperación para convertirla en una sola cosa entre las frondosas cumbres de la noche.

Todo lo que existía, existió y existirá se redujo a un objetivo, sin importar que impedía la rabia de un renegado ausente de sentimientos de bondad y pureza, y su saliva era mas espesa por el reflujo de su ansiedad, no había mas que un profundo hoyo negro en su pecho que consumía sin misericordia y abolsaría con servicia y ambición; no existía mas que la tempestad devastando a su paso y marchitando con la guadaña del ejecutador sin escrúpulos ni pena, solo existía el instinto predatorio de la serpiente en las enroscadas ramas acribillando a su presa.

Surge la furia del dios de la guerra bajo la ardiente sombra del rojo planeta, concebir la batalla en su interior, saliendo victoriosa la voluntad férrea y decapitar a su paso toda flor que le brindo amor en sus pasadas primaveras, corre la espesa sangre entre los brazos del decapitador sin rostro ni nombre que con un fuerte e inefable culminar, lanza la guillotina en su insensible e inerte pensar.

Ahora después de que las luces vibran en el noctambulo sendero de un asesino, corren los pensamientos de culpa como si alguno intentara ganar una carrera por saber como salir de su gran lío, pero nadie será el ganador en esta pista de baile, por que el único que pudo sentir la victoria en sus labios ahora se encuentra tendido en el piso, al tocar la lujuria con la ninfa de un desconocido, y calmar los placeres de la carne con la dueña de los pensamientos de un pobre ingenuo inadvertido.

Por mas que sus suplicas al lodo que pisan sus zapatos esta noche, estos jamás se moverán tan profundo para que su cuerpo y el de su victima sean consumidos, ni la calma que le brindó la venganza le traerá de nuevo a su niña que a su misma vez a el le quitó la vida. Ahora solo queda el recuerdo de tres almas victimas de un destino sin salida, en un laberinto sin puertas, en un castillo en lo desconocido, nada podrá retroceder el tiempo, ni la calma mas que el susurro de un espíritu bandido que aconseja a este in esperanzado hombre con una solución fácil hallada en el lento suicidio, no habrá justicia jamás que comprenda sus delirantes razones al quebrar una vida con la lanza en un corazón en el exhilio.

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