recomendado leer con:https://www.youtube.com/watch?v=7vHCPYWzYU8
Parados sobre el umbral de nuestros deseos, aquí nos encontramos una vez mas, encarando nuestros sueños con la mas humilde brisa de aliento que se forma con el respirar de nuestras ambiciones, exhumadas por el cáliz de una llama que esperamos ver arder con la mas grata fragancia del destino; que recorra el heter de nuestro cuerpo y nos absuelva de todos nuestros mas intensos miedos, así poder escapar de esta realidad que da vueltas como una ruleta en un sitio de esos de juegos de azar, que juega con nuestras emociones y nos hace saltar en las casillas de la inexperiencia y nos tropieza con las infinitas realidades de lo desconocido. Y así quedarnos mudos por tan solo un instante, un instante que se transforme en una eternidad, palpable, pasional y exquisita... que nos arrulle y nos envuelva, que nos acaricie con las leves manos del universo, que nos haga dueños de la divinidad de nuestro interior, que nos aleje de las olas tempestuosas del tiempo, que nos arrancan el sueño y nos abruman con el respirar de sus incesantes pasajes y que al parpadear nos hace viejos.
Culminamos con el trajín de los días y nos sentamos sobre el mundo creyendo poder entenderlo, inhalamos la brisa de los valles sin estar en ellos, y masticamos las delicias del existir que nos mutila con el desconcierto del mañana, nos quiebra como un espejo viejo con los achaques de la monotonía y el aburrimiento, pensando que hacemos algo mas allá de lo natural en la vida de cualquier ser humano, pero seguimos atados a las cadenas de la materia, astados a las sillas de un barco con miles de personas, que nos conduce a las grandes puertas del fin, ¿y después del fin qué?
¿estamos listos para vivir una historia que no nos corresponde?, o simplemente desaparecer en el abismo que elimina todas nuestras cargas mientras desaparecemos.
¿Y si acaso el fin no existe y somos victimas de un comienzo sin llegadas? y cada día empezamos sin terminar, creyendo que culminamos con los días cuando los días no tienen nombres, cuando han sido producto de nuestra enfermiza imaginación, creemos terminar con ciclos cuando estos vuelven y golpean a la puerta de nuestra casa y lo recibimos como un invitado, y se alimenta en nuestra mesa, ¿y si los recuerdos siempre han sido nuestros compañeros de vida, sin darnos cuenta y solo un suspiro nos hace ver que hemos vivido en el pasado? seguimos el sendero de las manías y las costumbres sin rozar el pasto y sin sentir la lluvia, vivimos conectados a la imagen de miles de pantallas que reflejan la obsolescencia de nuestra pequeña vida en un universo supuestamente inquebrantable que se burla entre los gritos de nuestras suplicas e ignora nuestra existencia, entre las miles de hormigas que conviven con nuestra pequeñez y aspiran a salir del hormiguero, dejar de cargar hojas y alimentos, dejar de servir a la colonia, y finalmente abrazar la libertad.
¿Libertad?
quien puede refutar nuestra percepción de la libertad, cuando nunca han besado las mieles de la rebeldía a lo estipulado, quienes nunca han escuchado el silencio, quienes jamás han visto el día arder con las llamas de la luna o quienes no han sentido el frio del sol en las cálidas mediasnoches de agosto, sin vientos helados; quienes pueden negar que creemos ser libres cuando no se acuestan cuando se debe levantar o no son niños cuando se debe trabajar, quienes no han visto las calles mas allá de la ciudad y estas se desbordan mas allá de los limites de la tierra; quienes pueden acribillar nuestra libertad cuando no conocen la magia, cuando no se conocen a si mismos, cuando no contemplan su divinidad.
Vivimos en un basurero de ideas pálidas y edificios mentales en obra gris, vivimos entre las botellas rotas de licor añejo y olvidado, crecimos entre tumultos de mierda que vemos como montañas, y sin embargo así apreciamos las rosas de nuestros jardines que terminan castigándonos con los pétalos hechos de cuchillas creadas para matar, y nos matan con palabras y e irónicas carcajadas que seguimos amando por que no sabemos lo que es realmente amar. Simplemente nos hundimos en pasiones insulsas que jamás nos van a regalar el verdadero calor de la llama del amor propio y jamás serán tan cálidas como el abrazo de nuestro resurgir cada mañana. Y si somos victimas de las necesidades de la humanidad donde el calor de los mortales nos hacen sentirnos menos vacíos, menos llenos de problemas; necesitamos de los besos de otros labios para no sentir la amargura de la casa que hemos fabricado con nuestras manos rotas, pero para nosotros siempre estuvo bien... siempre estuvo grandioso por que no aceptamos que nos podemos equivocar y en errar también está la lagrima que decidimos quitar para avanzar, ahí jamás hubo una huella por que hemos intentado olvidar...¡y si el olvido es lo que nos recuerda lo que vivimos y por eso el olvido jamás existirá?
Esta vez no habrá una respuesta, por que tampoco habrá un final, esta vez dejo la pagina abierta y las ultimas palabras del libro expuesto para quien quiera poner un trazo y escaparse de la realidad.
Parados sobre el umbral de nuestros deseos, aquí nos encontramos una vez mas, encarando nuestros sueños con la mas humilde brisa de aliento que se forma con el respirar de nuestras ambiciones, exhumadas por el cáliz de una llama que esperamos ver arder con la mas grata fragancia del destino; que recorra el heter de nuestro cuerpo y nos absuelva de todos nuestros mas intensos miedos, así poder escapar de esta realidad que da vueltas como una ruleta en un sitio de esos de juegos de azar, que juega con nuestras emociones y nos hace saltar en las casillas de la inexperiencia y nos tropieza con las infinitas realidades de lo desconocido. Y así quedarnos mudos por tan solo un instante, un instante que se transforme en una eternidad, palpable, pasional y exquisita... que nos arrulle y nos envuelva, que nos acaricie con las leves manos del universo, que nos haga dueños de la divinidad de nuestro interior, que nos aleje de las olas tempestuosas del tiempo, que nos arrancan el sueño y nos abruman con el respirar de sus incesantes pasajes y que al parpadear nos hace viejos.
Culminamos con el trajín de los días y nos sentamos sobre el mundo creyendo poder entenderlo, inhalamos la brisa de los valles sin estar en ellos, y masticamos las delicias del existir que nos mutila con el desconcierto del mañana, nos quiebra como un espejo viejo con los achaques de la monotonía y el aburrimiento, pensando que hacemos algo mas allá de lo natural en la vida de cualquier ser humano, pero seguimos atados a las cadenas de la materia, astados a las sillas de un barco con miles de personas, que nos conduce a las grandes puertas del fin, ¿y después del fin qué?
¿estamos listos para vivir una historia que no nos corresponde?, o simplemente desaparecer en el abismo que elimina todas nuestras cargas mientras desaparecemos.
¿Y si acaso el fin no existe y somos victimas de un comienzo sin llegadas? y cada día empezamos sin terminar, creyendo que culminamos con los días cuando los días no tienen nombres, cuando han sido producto de nuestra enfermiza imaginación, creemos terminar con ciclos cuando estos vuelven y golpean a la puerta de nuestra casa y lo recibimos como un invitado, y se alimenta en nuestra mesa, ¿y si los recuerdos siempre han sido nuestros compañeros de vida, sin darnos cuenta y solo un suspiro nos hace ver que hemos vivido en el pasado? seguimos el sendero de las manías y las costumbres sin rozar el pasto y sin sentir la lluvia, vivimos conectados a la imagen de miles de pantallas que reflejan la obsolescencia de nuestra pequeña vida en un universo supuestamente inquebrantable que se burla entre los gritos de nuestras suplicas e ignora nuestra existencia, entre las miles de hormigas que conviven con nuestra pequeñez y aspiran a salir del hormiguero, dejar de cargar hojas y alimentos, dejar de servir a la colonia, y finalmente abrazar la libertad.
¿Libertad?
quien puede refutar nuestra percepción de la libertad, cuando nunca han besado las mieles de la rebeldía a lo estipulado, quienes nunca han escuchado el silencio, quienes jamás han visto el día arder con las llamas de la luna o quienes no han sentido el frio del sol en las cálidas mediasnoches de agosto, sin vientos helados; quienes pueden negar que creemos ser libres cuando no se acuestan cuando se debe levantar o no son niños cuando se debe trabajar, quienes no han visto las calles mas allá de la ciudad y estas se desbordan mas allá de los limites de la tierra; quienes pueden acribillar nuestra libertad cuando no conocen la magia, cuando no se conocen a si mismos, cuando no contemplan su divinidad.
Vivimos en un basurero de ideas pálidas y edificios mentales en obra gris, vivimos entre las botellas rotas de licor añejo y olvidado, crecimos entre tumultos de mierda que vemos como montañas, y sin embargo así apreciamos las rosas de nuestros jardines que terminan castigándonos con los pétalos hechos de cuchillas creadas para matar, y nos matan con palabras y e irónicas carcajadas que seguimos amando por que no sabemos lo que es realmente amar. Simplemente nos hundimos en pasiones insulsas que jamás nos van a regalar el verdadero calor de la llama del amor propio y jamás serán tan cálidas como el abrazo de nuestro resurgir cada mañana. Y si somos victimas de las necesidades de la humanidad donde el calor de los mortales nos hacen sentirnos menos vacíos, menos llenos de problemas; necesitamos de los besos de otros labios para no sentir la amargura de la casa que hemos fabricado con nuestras manos rotas, pero para nosotros siempre estuvo bien... siempre estuvo grandioso por que no aceptamos que nos podemos equivocar y en errar también está la lagrima que decidimos quitar para avanzar, ahí jamás hubo una huella por que hemos intentado olvidar...¡y si el olvido es lo que nos recuerda lo que vivimos y por eso el olvido jamás existirá?
Esta vez no habrá una respuesta, por que tampoco habrá un final, esta vez dejo la pagina abierta y las ultimas palabras del libro expuesto para quien quiera poner un trazo y escaparse de la realidad.

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