Carta a nuestra existencia


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Es evidente que la vida jamás ha sido como la deseamos, tan efímera como el primer pensamiento que recordamos o el primer abrazo que sentimos, la vida es un suspiro intimo que se esfuma entre los acabados de los ladrillos que nos vieron crecer y caen como polvo sobre el asfalto, partiendo en mil pedazos las etapas de nuestros momentos mas excelsos, mas sublimes, mas emocionantes; nos vemos deslumbrados por la sensación en el pecho que acorrala cada segundo de nuestra mente, que nos inquieta cuando sentimos una ilusión y esta se desmorona al entender que la vida jamás nos ha regalado nada sin nosotros ganarlo, sabiendo que nuestros pasos marcan un rocio inminente sobre los jardines de la existencia y allí nos regocijamos como si fuera la ultima gota de vino en los prados de las delicias, y el éxtasis, creemos llevar una fogata dentro de nosotros que al ser soplada por algo o alguien crece como si llegara hasta el cielo, por que somos mas esperanza que vida y entre ella nuestra vitalidad se esfuma, entre el tiempo y el espacio que nosotros creamos... aún así vemos la vida pasar entre los mensajes,el cansancio mundano y la resignación de nuestra complicada adolescencia, hasta la problemática vida de un adulto.

Es evidente que jamás seremos lo que siempre quisimos por que siempre querremos más, por que nuestra ambición corromperá nuestra alma y no nos dejará mas que frías fragancias opacas y soplará todos los avances que habremos ya tenido. Por que no conocemos la verdadera virtud que colma nuestro pensar y el potencial que enardece nuestro espíritu, por que seguimos sometidos a cárceles envenenadas con basura y con basura siguen alimentando nuestras angustiosas vidas muertas.
Nos embrutecemos entre los abrazos frágiles de ilusiones entre palabras toxicas que envenenan nuestros labios, llameantes palabras de putrefacción que susurran entre nuestro paladar y nuestra lengua y consume hasta la ultima gota de sangre de nuestro cuerpo, allí nos sentimos enamorados, hasta el día que comprendemos que todo es un mar de profundas aguas donde no somos el centro del universo y como una mosca viviendo el ultimo día de su corta vida, marchando cruelmente hacia su triste final en los lagos inmensos de las regaderas de una casa, ahogándose sin detenerse,llamada por la inexperiencia y el engaño de su propia mente.

Es claro que no somos ni la mínima parte de lo que quisiéramos en este mundo, aún así no hacemos nada para cambiarlo, cruzamos los pasajes de los libros que mas nos gustan y practicamos la vida que quisimos sin saber si nos convenga, y aunque lo vivamos, vivimos en un pasado que maltrata nuestro presente como quebradizas grietas que se abren mas y mas con solo tocar un pedazo de ese muro que nos ha acompañado en nuestros momentos mas tristes, mas comunes y mas frágiles y que no dejaríamos que se rompiera por mas que decidiéramos avanzar sin tener que ver nuestras fotografías  y las memorias desmoronarse pedazo a pedazo mientras decidimos partir... Por que las partidas son duras y son muerte, y nos abrumamos cada vez que escuchamos su nombre, por que se nos hace tan imposible no existir que rompemos en llanto cada vez que pensamos que no habrá una nueva vida después de haber matado la ultima a la cual nos hemos apegado tanto.

Apartarnos del seno de un hogar, abandonar a las amistades que tanto queremos, dejar nuestro empleo, dejar a la persona con la que compartimos las mañanas, quizás con un café o con una mirada, tal vez tan solo con un buenos días, por que nos hemos convertido en costumbre y nos hemos puesto una soga sobre el cuello apretándola hasta el punto que nos asfixie y nos haga reaccionar, y justo ahí.. en ese momento descubrimos que todo fue una pesadilla con infinitos tonos que endulzaron nuestra existencia, que al parpadear se nos fueron diez años, tal vez dos o tres de los cuales ahora solo queda un libro, una tonada lujubre y una persona paralizada por el miedo a la montaña rusa a la que se subió sin darse cuenta. Apartarnos del sol que nos calentaba en las mañanas, que nos veía salir de casa y nos dejaba ver los rostros de nuestros compañeros de clase, nuestros compañeros del trabajo, nuestras calles marchitadas por el pasar de los días, dejarlo ir todo, suspirar, quemar el aire con el soplo de nuestra boca y empezar de nuevo.

Levantarnos y darnos cuenta de lo exhaustos que nos sentimos , pero aunque estemos sobre las rosas mas hermosas en los prados mas prodigiosos sobre el universo, solo una basta neblina profana nuestros ojos y nos mantiene impuros y agotados, saborear el exquisito fresco de la mañana y mantenernos sumergidos en el abandono de todo lo que ayer nos hacia sentir vivos, y pensar que ese ayer ahora ha creado una casa nueva, con nuevas cosas las cuales jamás pondrías en tu hogar, ese ayer que hoy a volado a otros horizontes que tu jamás recorrerías, y tu camino debe continuar, pisar nuevas soteas y seguir luchando en esta guerra interminable que se llama existencia, con todo lo que implica este tortuoso sendero lleno de hermosas instancias a las cuales podrías llamarle felicidad.

Pero seguimos dormidos, seguimos pensando que no estamos solos, y si tal vez todo lo que existe es producto de tu imaginación y si cada problema que hoy ronda por las calles que te acompañan de regreso a casa y de salida a tu trabajo son una reproducción de tus miedos; que tal si los momentos que enaltecen tu existencia y te hacen pensar por que estas hoy de pie sobre esta tierra son la manifestación de tus mas grandes deseos, si tal vez las personas, los animales, las avenidas, los parajes, y los bosques son todo lo que creíste haber creado sobre tu mente pero solo es la reproducción de la mente de alguien mas.
Tal vez no deberíamos pensar tanto, solo tal vez deberíamos pensar que estamos viviendo por vivir y seguir viviendo, pero si el destino nos dio un propósito en este mundo, y si el destino no existe y solo somos un pedazo de materia que se confunde entre el barrial de algún zapato en algún planeta mucho mas grande que el que conocemos.

Solo tenemos claro algo en esta infinita corriente de estrellas donde cada una lleva el nombre de algún instante de nuestra vida, y es que la vida...jamás ha sido como la deseamos y ni siquiera sabríamos si llamarle vida a algo tan inimaginable y tan loco como el existir y todos los problemas que esto implica, pero el cuestionarnos hoy nos hace poderosos por que sabremos que jamás ante nada llegaremos a vivir dentro una familia sin saber por que la hemos creado, y si la creamos viviremos siempre pensando como y por que razón esta hace parte de nuestra vida, de nuestros hijos , de los que ya no están y de los que vendrán, por lo menos hoy no nos ahogaremos entre las mentiras de una colina perfecta con ropa que jamás se ensucia en un paraíso mas que el que podemos formar en nuestros corazones y la única promesa que existe es la que nos hemos hecho valida en este andar colérico y tempestuoso, que nos lleva y nos trae a su antojo.

Al final de esta reflexión de nuestras ideas vagas que recorren este basto mundo de materia oscura y fuerzas que no podemos ver, comprender ni entender, nos damos cuenta que la luz que existe en el mundo puede ser una terrible ilusión que nos lastima los ojos, y que podríamos ser solo un títere en la obra de alguien que maneja los hilos de una historia que no es la que nosotros deseamos. Así será fuerte y presente la oscuridad en nuestro camino y así entenderemos como hacerla nuestra en lo mas profundo de nuestro propio Hades, conociendo cada parte de nosotros, haciendo visible nuestras propias debilidades. Si hoy hemos decidido existir, lo haremos con nuestras propias reglas antes de partir, partiendo y desapareciendo... desapareciendo así... haciendo de nuestra divinidad la luz que vio su propia sombra nublar los segundos y las horas, para algún día volar donde los egos no alcanzarán nuestros píes y somos destructores del tiránico karma, al fin ser cómplices de nuestra propia realidad, la realidad del valiente que se ha lanzado al vacío para darle forma a su propio mundo

Comentarios

  1. Es evidente que nada es como lo pensamos y que somos constuctores de nuestra propia realidad. Una realidad a la cual, quizá, sí escogemos antes de nacer o contrario, algo la escoge para nosotros. Pero algo sí es cierto, y es que somos seres en crecimiento y el apego material es muy grande.

    Apego a riquezas, a personas, a lo que nos rodea... y quizá el apego que más nos desconcierta: el apego a este cuerpo y a la vida misma.

    Pero aquí estamos, avanzando, quizá para alcanzar una luz en medio de la oscuridad o para ningún tipo de beneficio. Sea cual sea nuestro final, vida es solo una, y así se hagan las cosas mal y no logremos una satisfacción plena, nuestro ser es lo único que queda y nos quedamos con lo que construimos a partir de nuestros actos y de nuestra mente.

    ¡Gracias por esta gran reflexión! El acompañamiento musical es adecuado para esto. Definitivamente, somos nadie pero a la vez lo somos todo.

    La verdad está oculta y a la vez puede estar delante de nosotros. Quién sabe.

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