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I
Fue justo esa noche del 5 de agosto, el año no logro recordarlo muy bien, pero ese número jamás podrá ser olvidado por mis ojos después de ver el calendario a la plena luz que entraba por la lúgubre ventana macabra que aterraba mis noches cada madrugada en la casa de mis abuelos.
Creí olvidarlo todo despues de unas cuantas terapias intensivas obligado por mi madre hace muchos años, tampoco puedo recordar su fecha exacta, pero ahora que ha vuelto a mi no puedo evitar que la ansiedad recorra mi cuerpo helado y los estigmas sangrientos que dejaron sobre mi piel.
Cada dos años solía ir a la casa de mis abuelos en ese bello campo al lado del bosque; pretendía ser normalmente calmado y poco circundado por vecinos detrás de la niebla y los matorrales que frenaban su paso por supuesto. Mamá conocía un atajo bastante fácil para llegar allí, mis abuelos ya no tenían la suficiente paciencia para soportar los sonidos de los autos y los gritos de los habitantes de la ciudad, así que decidieron liberarse de la mayoría de sus pertenencias y mudarse al lugar mas lejano que pudieran; así que me gustaba jugar y explorar los terrenos hasta que mis abuelos me detenían después de llegar a cierto espesor del bosque, de allí a mas allá nunca supe que habitaba el oscuro bosque con arboles de toda clase pero con una profunda niebla que penetraba fríamente la atmósfera, podía imaginar infinidad de criaturas abominables y bestias salvajes dentro de el, pero mi abuelo parecía estar muy pendiente de mis pasos y cada vez que llegaba al matorral con espinas que daba hacia la derecha de la cegadora neblina, me alejaba gritando fuertemente y un rostro de terror y agonía agudizaba su mirar mientras tomaba mi torso , elevando mis piernas y corría tan rápido como podía fuera de la maliciosa hierba.
Siendo las seis de la tarde mi abuela tomaba sus llaves, podía contar entre cerrando los ojos unas once llaves que se acumulaban una tras otra y campaneaban sutilmente mientras bajaba las escaleras, cerraba las puertas de toda la casa incluyendo el ático, la mayoría con candado, no resta decir que hasta ciertas ventanas tenían cadenas ajustadas fuertemente por estos artefactos de metal algo oxidados y viejos. tomábamos chocolate caliente con una rebanada de pan que guardaba en su pequeña cocina y me llevaban a la recamara del primer piso, curiosamente era la habitación mas lejana al cuarto de ellos; eran unas cinco recamaras, tres de ellas guardadas con antigüedades que decidieron rescatar y conservar antes de la mudanza, eran muchas y cuando eran citadinos parecían ser el doble ya que su casa era aún mas grande.
Me disponía a dormir cada noche por unos dos meses de esa manera mientras daban las ocho o nueve de la noche y luego conciliar el sueño, seis y media de la tarde parecía ser demasiado temprano para mi , pero una noche sentía el golpeteo de los arboles sobre las ventanas, o bueno... eso creí y una profunda susurrante voz, muy cálida y con cierto sonsonete al de una niña empezó a rogar por mi
¿podrían imaginar lo que un niño a la temprana edad de unos trece o catorce años podía sentir después de escuchar voces en la casa solitaria de sus abuelos? no lo recuerdo muy bien realmente pero la voz de la niña aún puede ser retumbada sobre mi mente y enfría mi mente al punto de quererme hacer enloquecer.
La voz se mantuvo y los roces de las ramas insistieron a eso de las 2:30 de la mañana y cada vez eran mas intensos hasta lograr llegar al lado de mi cama, y pequeños pasos arrastrados se acercaban a la habitación, podía sentir como serpenteaban sobre la cocina , chillaban sobre la madera del pasillo y llegaban hasta la recamara, mi corazón empezó a despertar una agitada vibración y mi voz quebrada empezó a intentar llamar a mis abuelos, sin poder lograr mucho, era el momento donde en verdad sentí pánico, sabía que mi abuela no se levantaba antes de las cuatro y media de la mañana , así que solo cerré los ojos y mantuve mi concentración en el show que vio mi abuelo esa tarde en su viejo televisor de antena, pero los pasos retumbaban fuertemente sobre mis oídos y mis brazos temblorosos empezaron a entumecerse, y solo mi cabeza podía ser movida; intenté levemente girar mi cabeza hacia la derecha de la recamara mientras la luz de la ventana se dirigía hacia el calendario que adornaba la pared con el antigüo reloj donde podía divisar la hora y notar como cada vez se hacían mas lentos los minutos; un parpadeo me hizo notar mojadas huellas que se mostraban ante mi en el piso polvoriento de la habitación.
Una pasada de saliva y una lagrima de desespero fue lo ultimo que recordé antes de verme de mi pie frente a la espalda de mi abuela que rezaba infinitas veces y derramando su devoción sobre un altar muy aterrador que tenía en el segundo piso en la esquina que daba a la otra recamara que jamás abrían. Intenté llamarla unas cuantas veces pero al tocar su hombro mi abuela desesperada gritó y salió corriendo a su habitación.. no recuerdo mas de esa noche, por mas que lo intenté mi memoria no pudo dar después del rostro de pánico de mi abuela.
A la mañana siguiente mis abuelos se tornaban bastante extraños, la abuela no dirigía ninguna palabra y mi abuelo salió a tomar el sol en su mecedora sin pedírmelo a mi también, pero aún no sabía si tan aterradora experiencia fue real y no podía quedarme con la intriga de poder arrebatar tan preguntas sobre mi cabeza; después del desayuno salí a sentarme en el suelo cerca a mi abuelo y justo antes de levantar mi voz mi abuelo pegó una carcajada que casi me deja sordo y dijo en voz baja y entre sus dientes "no debiste antes de las ocho, entre las dos y las tres, ten cuidado niño, vendrá por nosotros"
corrí donde mi abuela rápidamente ya que mi abuelo me arrebató la calma instantáneamente, pero no la encontré. Pasadas unas dos horas donde el silencio habitaba la casa y solo el radio del abuelo resonaba entre las paredes de la casa contando sus melancólicas radionovelas de desamores y asesinatos me levanté de la esquina de la habitación, el ambiente era otro, una atmósfera donde retumbaba un eco sobre todo el lugar, definitivamente ya no deseaba estar allí.
Salí por la puerta trasera donde mi abuela solía tejer mientras cuidaba de las aves que se sentaban a pedir comida a eso de las cuatro de la tarde, pero no estaba de nuevo, es como si me encontrara solo dentro de la lejana casa, y un viento golpeo mi cara hasta hacerse caer hacia atrás, justo ahí mismo logré ver a mi abuela volteando a la izquierda de la casa, corrí detrás de ella para decirle que necesitaba un teléfono urgente y llamar a mi madre, las lineas telefónicas en la casa se encontraban averiadas y tras del hecho la rueda de sus viejos teléfonos ya no giraba; al escucharme me dijo que con gusto me acompañaba cerca a las cabinas mas cercanas al pueblo con una sonrisa me pidió que la siguiera, pero lo extraño fue que no decidió caminar por el atajo por donde mamá siempre solía llevarme sino por el bosque, le pregunté la razón, solo dijo que era mas rápido por ese medio, accedí sin mas , solo deseaba irme de ese lugar... en toda mi corta vida en los años que llevaba yendo había sentido tanto pavor de habitar esa casa, y no me quedaban dudas de que la experiencia de la noche anterior fue real después de escuchar entre carcajadas las palabras de mi abuelo.
No podía creerlo mi abuela hizo que pasara el limite del que tanto mi abuelo me prevenía, o con cuidado pasó el arbusto espinado que daba hacia la niebla espesa del bosque, la seguí emocionado pero con un poco de miedo,sintiéndome profundamente desconcertado y caminé detrás de ella logrando ver tenuemente sus zapatos en medio de la niebla grisácea que nos invadía; pasaron horas en mi cabeza y no se cuanto pudimos caminar pero para mi fue eterno y mi abuela comenzó a caminar mas rápido y yo intentando no perder su paso corro un poco mas rapido en comparación a su caminar pero se oscurecía y ya no podía ver claramente, hasta perder su rastro; empecé a gritar su nombre desesperadamente, sentí morirme en medio del terror del bosque pero solo escuchaba el eco de mis voz retumbar en medio de los robles que emitían sonidos de crujir entre sus adentros.
Ya estaba totalmente de noche podía calcular las siete de la noche, era imposible que mi abuela se encontrara levantada, era muy estricta con su hora de dormir, y yo ya tenía muchísima hambre, y al observar hacia el cielo podía ver ese azul oscuro que daba al caer el sol y el nacer de la noche; un crujir de hojas se aproximó sobre mis pies fuertemente haciéndome ver un espectro pequeño replegándose alrededor mio, en medio de las sombras pude observar un pequeño sapo que saltaba lentamente mientras sus viscosos ojos me observaban ,decidí seguirlo mientras palpaba los arboles para no perder el pasó y dejé un cordón de mi zapato sobre un pequeño árbol para no perder el rumbo, el sapo me dirigió hacia un dos pedazos de madera que formaban dos arboles cruzándose en forma de equis, donde podía acurrucarme mientras amanecía, o bueno... eso fue lo primero que pensé al verlo, pero pude notar que contenía ciertas marcas pintadas en algún color que en medio de la oscuridad vibrantemente podía hacerme ver algo. me adentré dentro de los pedazos de árbol para acurrucarme pero al acurrucarme caí sobre una hendidura justo en ese lugar, supe que alguien había cabado sobre la tierra de ese pequeño espacio de bosque, no era un hoyo natural sobre la tierra, estaba perfectamente realizado y cubierto por las hojas de los arboles que caen diariamente.
Intenté levantarme mientras mis pies se resbalaban una y otra vez, y justo en ese instante contemple el suceso mas aterrador que había podido presenciar, mucho peor que lo experimentado la noche anterior, los gritos nuevamente no pudieron salir fácilmente de mi voz, se regaban gotas de sudor rápidamente de mi frente mientras mi cuerpo permanecía caliente pero me encontraba entumecido por la atmósfera fúnebre del bosque , no podía creer lo que estaba viendo, mis ojos trataban de llorar pero el impacto me hacía sentir en un trance entre la realidad y el sueño, una pesadilla que jamás desearía para nadie; el rostro de un hombre yacía enterrado sobre el ojal y la tierra con su mandíbula totalmente rota y los ojos completamente blancos como si hubiese sido torturado y su muerte hubiese sido la razón violenta de su escondite, intenté salir corriendo apenas pude reaccionar pero logré dar unos tres pasos hacia adelante en medio del gatear cuando sentí unas manos frías tocar mi tobillo y rozar mis medias recogidas por mi zapato, el horror inundó cada una de las zonas de mi cuerpo y un desespero por soltarme fue inútil ante la fuerza de la forma o la cosa que estaba sosteniéndome , halandome hacia atrás, como si la tierra intentara comerme, mientras mis dedos trataban de poner resistencia anclándose sobre el pasto, justo al llegar al pequeño poso donde se encontraba la cara despavorida del hombre muerto la mano desaparece y me deja acurrucado sobre el mismo oscuro lugar y ahí pude notar que cerca a su oreja tal vez mordida por un perro se encontraba la punta de un libro.
escavé rápidamente y sumergí mi mano entre la tierra y el barro y saqué el libro sucio lo mas agitadamente que pude, ya sabiendo que sin importar lo que haga podría escapar del campo, al abrirlo encontré muchas hojas vacías y otras con ciertas fechas y apuntes con tinta pareciendo ser muy antigüo y en medio de una de las hojas, encriptado entre símbolos desconocidos yacía un abominable mensaje.

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