II
Un poderoso rayo de luz contemplaron mis parpados antes de lograr abrirlos, y quemaron mi rostro por completo antes de que recobrara la conciencia y pudiese recordar la razón por la cual había tenido el peor día de mi vida, la peor noche y por supuesto la peor experiencia; pude tocar mis dedos con mi vista y visualizar un techo con cierta humedad ante mi, volteando mi rostro y viéndola silueta de mi abuela sentada cerca a la cama del dormitorio donde solía quedarme tejía una lana pareciendo tomar forma de sweater, mientras recitaba algunas palabras que no podía reconocer o por lo menos no eran de nuestra habla, pero me encontraba muy débil para poder reaccionar bruscamente y tal vez reclamar por su ausencia en medio del bosque. ¿por que volví y como? no recuerdo absolutamente nada desde el momento que tuve el libro entre mis dedos llenos de barro y peor aún como la noche me arrebato la memoria; no sabía si sentirme a salvo o tal vez pensar que todo fue un mal sueño.
Pasadas unos cuantos minutos mientras observaba a mi abuela entrecerrando los ojos para lograr divisarla mejor, se percata reojeando tenuemente mi rostro y sonrió sutilmente mientras ausentaba su cabeza, se levantó y caminó lentamente hacia la cocina, diciéndome que preparará un exquisito chocolate de los que me gustan mientras el sol se desvanecía en las montañas; mientras ella ocupada cocinaba, logré levantarme y empecé a examinar las cosas dentro de la habitación, como si la hubiese visto por primera vez, hallando así en la parte de abajo de la cama mi ropa y entre ellas arropada entre la camisa y mi pantalón el curioso libro que encontré en el letal bosque oscuro, así me dí cuenta que lo vivido jamás fue un sueño, mis manos se enfriaron aún mas, y el sudor sobre cada rincón de mi cuerpo empezó a enfervorecer como si el rostro macabro del hombre en el suelo me persiguiera, quemando mi tranquilidad abruptamente; tan pronto mi abuela asomó su cabeza dirigiendo la mirada hacia la recamara, guardé el libro en su actual sitio para que no fuese re descubierto por nadie, sabía que en alguna ocasión ese libro maldito hablaría por si solo si no salía de esa casa cuanto antes, aunque sabía que ya me encontraba encadenado y sin forma de llamar a mis padres.
Me mantuve en cama el resto del día viendo como las horas pasaban e ideando maneras de mi escape sin tener que tocar el bosque una vez mas y dando las cinco y media escuché como se ponían candados y se sellaban las puertas de toda la casa, esperando que la ventana de mi cuarto fuera ajustada con las cadenas como siempre, pero ninguno de ellos dio la visita al cuarto antes de dormir. Ya no extrañándome en lo absoluto esperé a las seis en punto para levantarme tomar mis cosas y salir corriendo por esa ventana que daba con el jardín trasero, ya sin escuchar las pisadas de mis abuelos andar minuciosamente me levanté y tomé la única mochila que lleve a las vacaciones.
Logré dar unos cuantos pasos para darme cuenta que el sonido de la pequeña niña retumbó de nuevo sobre mis oídos, paralizándome completamente solo dejándome observar y escuchar como un corazón latente el rastreo de los zapatos acercarse a mi habitación, dos parpadeos profundos y observé como el libro en la punta del filo de la cama vuela sobre mi, y abre sus paginas a manos de alguna espectral fuerza

Mientras mis lagrimas profanaban el antigüo libro mi voluntad se había perdido en la maligna forma que ahora dominaba toda la atmósfera del lugar y sin poder tener control sobre mi cuerpo y aún llorando en silencia mi boca empezó a recitar las extrañas palabras del libro, como si alguna sombría entidad lograra controlar mis labios sin yo poder entender ni una sola palabra de lo que leía ni pronunciaba, colocando repetidas veces mi voz sobre el ambiente y ahora controlando mis pies hacia la cocina tomando un cuchillo de cierto filo y devolviendome a la habitación, postrándome sobre el libro una vez mas y cortando profundamente mi dedo indice cayendo así pequeñas gotas de sangre, en ese momento sentí que la luz de la luna se apagó totalmente y el frío del campo abierto dejó de zonar, el reloj se detuvo y las hojas no cantaron mas mientras que la ansiedad de mi corazón parecía acelerar mas profundamente, y siendo el único protagonista del momento.
En mi ultimo parpadeo, justo en el ultimo después de que mas lagrimas no podían salir de mis ojos, súbitamente logré moverme bajo mi voluntad y sin mas corrí hacia donde fuese buscando a mis abuelos por todo el primer piso pensando encontrar a mi abuela como la ultima vez; no estando allí me dispuse a subir al segundo piso de la cosa cruzando el pasillo y golpeando la recamara de ellos, forcejeando la manija de la puerta hasta logrando entrar, pero lo que me encontré fue aún mas aterrador que haber sido manipulado por la misteriosa presencia, dos velas encendían el cuarto mientras cucarachas revoloteaban todo el piso de madera desecha de la recamara, y dos grandes sombras que tocaban hasta el piso miraban hacia al frente con unos rostros aterradores, que por supuesto no eran los de mis abuelos, estás sombras parecían no ser de este mundo, podía notar las cuencas de sus ojos vacías, sin pupilas, ni iris, sin nada, solo un vacío profundo y una sonrisa parecida a la de mi abuela al yo despertar, manchadas de un vino tinto oscuro sobre todas sus mejillas pareciendo desmantelar cortadas y rajaduras en todo lugar, pude notar todo esto en unos cuantos tres segundos mientras las cucarachas tocaban los dedos de mis pies, y nuevamente me fui forzado a correr, tratando de abrir con lo que tuviese enfrente las puertas y ventanas de la casa mientras el pánico y el horror apresaban mi mente y me hacían temblar desesperadamente. Vi la ventana de la recamara donde dormía en el fondo pero sabía que la macabra entidad penetraba hasta el mas mínimo escombro de ese lugar, impidiéndome entrar.
Observando así solo la puerta del ático abierta, y sin mas empinandome con todas mis fuerzas y tocándola con el cuchillo que aún sostenía en mi mano hasta lograr encontrarla, tal vez en la mañana en una esquina del sitio encontraría el resguardo, al caer la escalera del ático con un estruendo simultaneo entre el pedazo de madera y una ronca voz similar a la de mi abuela, resuena y pronuncia mi nombre mientras se escuchan los pasos bajar; que podía hacer mas que subir a las escaleras rápidamente y subir levantando la escalera para no ser encontrado, y en la oscuridad toqué las antigüas pertenencias de mis abuelas para ubicar mi lugar en el ático.
Una viscosa sustancia cayó sobre mi y tocó mi cabeza cayendo hacia mi nariz lo cual me generó un mal presentimiento y escuché goteos en todo el sitio, pensando que eso lo que fuese caía repetidamente desde el cercano techo que me hacia acurrucar en el ático, en ese momento recordé que el anterior verano, el abuelo me llevó al ático y me mostró algunas fotografías de los campamentos que soliamos hacer con el resto de la familia guardándolas allá arriba y cerca a la húmeda caja se encontraban unas velas en caso de tener que subir a una hora no concurrida en la casa, así que golpeandome con varios objetos repetidas veces y redondear tratando de no ejercer ruidos escandalosos encontré la caja y muy cerca a ella las velas con una caja de serillos a su lado derecho; prendí una de ellas gradualmente frente a mi con éxito.
Lo primero que hice al encender la vela fue acercarla al techo y ver que cosa nefasta hacia caído sobre mi cabello y efectivamente logré ver que si reposaba alguna sustancia verdosa y con aspecto podrido sobre todo lo que alumbraba allí arriba pero en cuanto movía la vela entre el claro oscuro del lugar con rapidez pude notar algo que llamo mi atención en una de las paredes allí postradas; pero fue como si todo estuviera planeado , como si fuesen puesto las huellas a seguir de un terrorífico plan , por que lo que ví en ese momento nadie se lo hubiera imaginado y nadie dudaría en gritar del pánico y el dolor con su mas alto estruendo que pudiera alguna vez alguien imaginar, pero logré sostener mis lagrimas entre un carcajeo sin sonido y un llanto mudo y aquí aún no podía creer que algo peor a las sombras en la recamara pudiese ser mas aterrador pero ahí estaba frente a mi el rostro de lo mas malicioso y deplorable antes imaginado.
Los rostros de mis abuelos cortados y agarrados de unos ganchos decoraban la pared del polvoriento y húmedo lugar mientras sus descuartizadas partes se sostenían por mas ganchos en el resto de las paredes, lo que al instante me hizo pensar que en todos estos días las personas que me recibieron y tuve contacto no eran mis abuelos; nadie puede imaginar la combinación de sufrimiento y pavor que recorría mi absurda vida ahí mismo , y quitando la luz de los dañados rostros de mis abuelos pude ver que se encontraban caras de otras personas y sus partes colgando en partesillas del sombrío sitio, explicándome así que la cosa que estuviese detrás de todo este sangriento show quiso que viera todo esto y tarde o temprano subiría por mi y que sin duda alguna las palabras que recité dieron vida a algo muchísimo peor.

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